
POESIA NOVA
El cadáver de Vallejo multiplicóse en células ubérrrimas;
el de Federico en caracolas de mar para empedrar los
/ Jardines de la Alhambra;
el de Neruda en crepúsculos embotellados;
y el de Borges, en ediciones rarísimas de pergaminos
/ góticos...
-¡A ver,sepulturero:
si recoges un poco de aquella luz matinal,
que harto estoy de dogmáticos resplandores!
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