
Eras piedra, Medea, eras mi espanto; yo he sido tu perro
/adolorido, cantándote mi amor en la pelea.
Tu canción es el canto de mi canto. Cada vez que te
/mueres me rebelas, cada vez que me amas, te amo tanto.
Eras la fiera, Medea, que reinó en la noche; los mares
/se perdían en tu llanto.
Y ahora hechizaste en tu pasión los vientos con pociones
/de hierbas y de ensalmos.
Hija de un rey fuiste y me encantaste. Mujer de guerrero,
/me lloraste. Gocé de ti y gané mi vellocino de oro.
Yo soy Jasón, tu perro lastimero.
(De Los Cantos del Gran ensalmador, Monte Ávila Editores, 2005)
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