domingo, 6 de diciembre de 2015
sábado, 21 de noviembre de 2015
miércoles, 4 de noviembre de 2015
Un poema erótico de Catulo
De Algunos versos más desvergonzados,
de Gayo Valerio Catulo
Vivamos,
Lesbia mía, y amemos;
los rumores
severos de los viejos
que no valgan
ni un duro todos juntos.
Se pone y
sale el sol, mas a nosotros,
apenas se nos
pone la luz breve,
sola noche
sin fin dormir nos toca.
Pero dame mil
besos, luego ciento,
después mil
otra vez, de nuevo ciento,
luego otros
mil aún, y luego ciento...
Después,
cuando sumemos muchos miles,
confundamos
la cuenta hasta perderla,
que
hechizarnos no pueda el envidioso
al saber el
total de nuestros besos.
---oo0oo---
De Algunos versos más desvergonzados,
de Gayo Valerio Catulo
jueves, 8 de octubre de 2015
Entrega de Premios de Poesía y Ensayo
en Gente de Letras. el 5 de octubre del 2015
en Gente de Letras. el 5 de octubre del 2015
El poeta Manuel Ruano recibiendo el diploma de Poesía
y Ensayo (sobre Olga Orozco), de mano de las autoridades
de la entidad cultural Gente de Letras, que auspicia los premios
literarios internacionales del año 2014, en Buenos Aires,
Argentina.
martes, 6 de octubre de 2015
Microrrelato
MI TÍO SE FUE CONVIRTIENDO EN PÁJARO
Yo
tenía un tío que era amaestrador de pájaros. Más bien, se parecía
a un pájaro. Se la pasaba siempre pesando los alpistes y las hojitas
de lechuga. Pero su conversación con los pájaros variaba en las
tonadas, en el silbido o en la repetición de una palabra. Cada
silbido, es cierto, era una ración de semillas que pesaba tanto como
las palabras.
Cuando
ponía su rostro junto a la jaula de los pájaros, me revelaba sus
pensamientos. Creo que ese monólogo de los trapecios me indujo a más
de un ritmo interior en mi aventura imaginaria. Así podría jurarlo.
Y el tío se iba convirtiendo, poco a poco, en un pájaro. Hasta que
un día lo vi comer alpiste. Y creo que se voló, desapareciendo del
mundo de los vivos con alas de canario.
En
cambio, este servidor, estaba hambriento de palabras; pero se quedó
en tierra. Porque cada palabra es como una fruta y las frutas no
vuelan...
---oo0oo---
(Texto
Seleccionado para la Antología
La Aventura
de mi vida
del Premio
Letras con Arte, España, 2015)
lunes, 14 de septiembre de 2015
Anecdotario
Una anécdota a cuenta de Borges
(Aparecida en el blog Una temporada en el infierno de Juan Pedro Quiñonero)
Escrita por un asistente a una conferencia de Manuel Ruano
Sobre Borges y auspiciada por La Sociedad Argentina de Escritores
“En una conferencia dada hace algunos años en Buenos Aires y organizada por la Sociedad Argentina de Escritores, contaba Manuel Ruano una interesante anécdota de Borges que a mí
siempre me ha dejado fascinado y me da pie a muchas reflexiones.
Al parecer, en la Navidad del año 1938 Borges fue a tomar el ascensor para subir a su casa y se encontró con que estaba estropeado. Se fue por las escaleras con la mala fortuna de que se dio en la cabeza con el canto de una de las ventanas y que, como nadie pasaba por allí al haber ascensor, estaba abierta de par en par. La herida, según parece, fue bastante profunda y además le produjo una infección en la cabeza, lo que obligó al médico a operarle.
El post operatorio fue duro, pues la fiebre le subió mucho, al parecer hasta casi 42 grados de temperatura, lo que provocó que el pobre Borges se sumara en un delirio febril y que además provocó que la madre y él mismo pensaran que podría a llegar a perder la razón.
Cuenta Ruano que mucho después Borges reconoció que mientras estaba con aquellas fiebres tan altas causadas por la grave herida de la cabeza tenía delirios en los que veía multitud de imágenes, animales extraños e ideas que aprovechó para una de sus obras. Pero ahora viene la anécdota, resulta que cuando se iba ya recuperando algo, tras lo mal que lo había pasado, un buen día se puso a llorar en la cama. Su madre se le acercó y le preguntó que por qué lloraba y quedó impresionada cuando Borges le contestó: “porque me doy cuenta que finalmente no voy a enloquecer”.
Ya ven, es la mente de un genio creador, la fiebre la había abierto la puerta de un mundo imaginario donde creaba nuevas ideas y personajes que lamentaba perder, lloraba por dejar de estar en ese mundo ajeno a la realidad donde otras cosas son posibles.”
24 de octubre del 2008
miércoles, 5 de agosto de 2015
Misceláneas
DAMA
IMPACIENTE
Aquella
mujer hacía de los hombres estatuas vivientes. Pronosticaba idilios
a la distancia como si vaticinara una jornada primaveral entre sus
relaciones; pero nunca llegaba a concretar sus citas. Escribía
cartas anunciando encuentros que nunca cumplía. Para cada encuentro
había, enseguida, un desencuentro, cuya propuesta quedaría
abrochada en un imaginario muro de los recuerdos. Aquella mujer, era
la representación viva de la inseguridad. Cuando decidía ponerse un
vestido, enseguida cambiaba de opinión y se fijaba en otro, y así
sucesivamente. Cuando asistía a su sesión de análisis, su
terapeuta, religiosamente, optaba por mirar al techo. Eran tantas las
veces que cambiaba su relato, que su psicoanalista decidió cambiar
de paciente; pero ella, insistente, lo perseguía con su discurso por
toda la ciudad, sin parar de hablar, hasta que éste, abrumado por la
persecución, se convertía en estatua. Un día, de la boca de
aquella mujer salieron plumas, cientos de plumas, con las que ella se
empeñaba en revestir sus estatuas vivientes que ahora optaban por
elevarse al cielo. De ahí que cuando dirigía su mirada hacia el
este o hacia el oeste, automáticamente, sus estatuas cambiaban la
orientación de sus existencias que, ahora, volaban como mariposas…
Para que bajaran a tierra, las estatuas debieron perder sus plumas, y
las plumas, perder las palabras.
---oo0oo---
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