viernes, 6 de diciembre de 2013

El Siglo XIX en la Poesía cubana

Gertrudis Gómez de Avellaneda


Nació el 23 de marzo de 1814 en la antigua 
ciudadde Santa María de Puerto Príncipe, 
hoy Camagüey (Cuba).
Su vida estuvo marcada por varias penurias: 
el fallecimiento de su padre y un casamiento 
apresurado de su madre la hicieron dejar su país 
y transladarse a Europa,
donde conoció a Victor Hugo, Chateaubriand y 
Lord Byron.
La muerte de sus dos maridos y el abandono 
de su amante, Ignacio de Cepeda y Alcalde, 
cuando estaba embarazada de una niña 
que nació muerta colaboraron con su sentimiento
depresivo y apasionado hacia el espiritismo 
y periodos de retiro religioso, aunque siempre 
contó con el apoyo de escritores
como José Zorrilla, Fernán Caballero, 
José de Espronceda, o Alberto Lista; 
también recibió las críticas de personajes como
Marcelino Menéndez Pelayo, que impidió que 
entrara en la Real Academia Española de la Lengua 
por tratarse de una mujer...
Escribió poesía, novela y teatro. 
Son importantes sus novelas
Guatimozín, último emperador de México (1846) 
o El cacique de Turmequé (1860). Su compromiso 
social se hace patente en Sab, la primera novela 
antiesclavista de las letras españolas.
Su poesía gira en torno al amor desdichado y pesimista,
característica observable en algunos de sus sonetos 
más conocidos: A él, A la poesía, publicados antes de 1841 
y recogidos en un libro de poemas en 1851. 
En el teatro, pretendió fundir la tragedia clásica
con el drama romántico pero sin caer en los excesos 
de éste, como en los dramas operísticos Saúl (1849) 
o Baltasar(1858).
Gertrudis Gómez de Avellaneda falleció en Madrid 
el 1 de febrero de 1873.


martes, 5 de noviembre de 2013

Acerca de la tarea de un antólogo de poesía




Por J. D´Alessandro

ENTREVISTA AL POETA MANUEL RUANO

¿Qué función tiene una antología? (En el caso de ser más de una, ¿hay un ranking de importancia o utilidad de esas funciones?).
Respuesta:  Una  antología es una visión a través de una ceñida selección poética que el autor estima decisiva , ajustada a un tiempo, ceñida a una época o a una o varias generaciones, que propiciaron un estilo, una conducta estética o una voluntad de renovación literaria. Lo que implicaría, de ser así, la inquietud de una o varias vanguardias. De ahí que el tiempo es el mejor antólogo. Digo esto porque el tiempo, en realidad, es el que pone en evidencia, si un texto poético considerado nuevo, es realmente nuevo o ha pasado de moda; o si un texto que se consideraba envejecido, no es más bien una revelación que sigue estremeciendo al hipotético lector, como diría Eliot.

¿A quién/es estaba orientada su antología Poesía nueva latinoamericana de 1981? ¿Qué finalidad perseguía?
Rep.:  Precisamente, mostrar las diversas expresiones poéticas latinoamericanas, que resonaban en el espectro continental americano: Nadaísmo, El Techo de la Ballena, el Exteriorismo, el Concretismo, El caimán barbudo, La poesía sorprendida, etc. Sus mejores voces. Teniendo en cuenta, eso es, las posibles influencias y las interactuaciones del lenguaje…

¿Por/para qué se incorpora al final un “fichero” de datos? ¿A qué se debe que en  el caso de su antología ese fichero sea “personal” (cfr. “Datos para un fichero personal”)?
Resp.: Son impresiones diversas que me pareció interesante sacar a luz. El fichero de datos es un artificio que se me ocurrió al concebir Poesía Nueva Latinoamericana como un “cajón de sastre”, donde se guardan los hilos, las anécdotas, las curiosidades y también los alfileres que demandan un personaje poético o una característica de grupo, etcétera, etc.
El poeta Manuel Ruano con Roberto Armijo y Ernesto Cardenal

¿Qué criterios o lineamientos sigue el antólogo a la hora de hacer una antología? ¿Hay parámetros objetivos (de algún tipo) al realizarla? ¿A qué razones responden las exclusiones que hacen?

Resp.: Antes que nada y por encima de todo, la calidad literaria. No se puede emprender un trabajo de esta naturaleza, sin tener en cuenta eso. Hay toda una escuela a propósito orientada por Ezra Pound, Thomas Eliot y W.H.Auden al respecto.
“Los buenos lectores son cisnes aún más tenebrosos y singulares que los buenos autores”, decía Borges. Y este criterio los llevé, pienso, a cabo en otras antologías. Me refiero a Cantos australes (Poesía Argentina 1940-1980); Poesía amorosa latinoamericana, o, en “Y la espiga será por fin espiga”, etcétera, etc.
               
Ud. expresa en el prólogo que llevó a cabo una “muestra” y que decidió dejar afuera “todo lo artificial”. ¿Todas las antologías son “muestras” u operan de ese modo? ¿Considera que son los mismos criterios los que sigue una antólogo para hacer una “muestra de la poesía” que para hacer un “panorama de la poesía”? ¿Y una “antología” a cuál se parecería?

Resp.:  En todo caso, un poeta es dueño de escoger sus autores preferidos. Para mí, en el caso de Poesía Nueva  Latinoamericana, fue más cómodo llamarla “Muestra” porque es más simpático que “antología” (o “antojodía”), como dicen algunos. En Argentina, por ejemplo, se editan indiscriminadamente “ladrillos literarios” como “200 años de Poesía Argentina”, lo que es un conglomerado político de su autor, más que una interpretación sana de la poesía y sus intérpretes que deje de lado los inútiles apasionamientos.

¿Pesaron sobre Ud. limitaciones de alguna índole (literaria, geográfica, editorial, etc.) al antologar la poesía latinoamericana? ¿Cuáles?

Resp.:  Las que suelen tener quienes se ven en la situación de no depender de algún poder oculto, ya sea político, financiero, editorial, etcétera, etc.  Había (en mi caso) que re descubrir voces que estaban ocultas de la mediatización oficial. Y creo, lamentablemente, que sigue siendo así.

Ud. dice en el prólogo que considera “lamentable ordenar la poesía por escuelas” y “acostumbrar” al lector “en una cantidad de grupos o tendencias que solo sirven para una aburrida y sofisticada clase de gente”: ¿Estaba hablando de la labor del antólogo o de los cuidados que hay que tener con los lectores? ¿Por qué no está de acuerdo en que el antólogo “exponga” esas clasificaciones? ¿Ud. como antólogo las usó al seleccionar autores?

Resp.:  El recopilador (a mi entender) debe mantener cierta distancia con las clasificaciones de tendencia o de vanguardia. Corre el riesgo de no ser objetivo en la selección. En realidad, debe predominar , siempre, la calidad literaria del texto.
Los peligros son muchos.

¿Existen “peligros” o “errores” posibles al hacer una antología? ¿Cuáles?

Resp.: Según la conciencia crítica de su autor. En mi caso hasta he recibido amenazas por no poner a tal o cual poeta. Sin embargo,  siempre predomina el sentido privado y personal para optar por la seriedad del trabajo.

Disyuntiva: ¿Qué es más “serio” o “riguroso” en un antólogo?
A) Uno que antologa un tipo de poesía que conoce geográfica o estéticamente y se expone a ser imparcial a través de la expresión de su gusto y conocimiento personal.
B) Uno que incluye todo tipo de poesía y en una cantidad geográficamente representativa a riesgo de incorporar autores que crea erróneamente “buenos” para un estilo o literatura nacional que en verdad desconoce.

Resp.:Me gusta más la primera opción.



¿Las antologías deberían servir (para Ud.) para “rescatar autores poco conocidos” u “ofrecer a un público más amplio los autores más consagrados”? ¿A qué fin han servido las antologías en la práctica de la segunda mitad del siglo XX?

Resp.: En mi experiencia como “recopilador” de poetas (llevo ya más de cuatro antologías publicadas, tanto a nivel internacional como nacional), me interesa más exhumar autores olvidados, raros y poco expuestos a la publicidad, etc., que puedan ser un hallazgo sorpresivo para los rastreadores literarios. Entre 1992 y 1997, edité una revista llamada “Quevedo” donde “buscaba” esas voces inquietantes de la poesía, tanto de autores conocidos como desconocidos del ámbito hispanoamericano y hasta de otras lenguas. La poesía se hermana siempre en su peso específico: la calidad literaria.


¿Se pueden antologar autores inéditos o es una contradicción a la idea de antología?

Yo creo que es preciso que se antologuen autores editados, por una razón de seriedad intelectual. Blake, decía: “El mejor vino es el más viejo, la mejor agua la más nueva”.




domingo, 20 de octubre de 2013


Del XXII Premio de Poesía de Costa Rica
Thelma Figueroa Figueroa 2013

DE LAS ESTATUAS DE PLAZA



Los amantes se pierden en los turbios mataderos de la fantasía;
y tú, pequeña diosa andariega, te consumes en viejas heridas...
Te entregas a todos en el café de la resignación.
Para mí, tu corazón huele a flores marchitas donde el amor se pierde.
No sé si han sido rotas las piedras del tiempo
como lápidas nocturnas de una eterna Afrodita .

No sé todavía qué vieja canción te llevó por esa calle indebida.
Qué tratado de los sueños te confunde,
para que no te vaya a tentar ese trozo del Cielo y del Infierno.

Los amantes se esconden y se besan hasta en la muerte,
como en un parque maravilloso,
y descubren un día que nacen mudos como estatuas,
con caprichosas poses encantadas, entre peces rojos y dorados.

Por tu pelo baja el sol hacia las plantas de los jardines solos,
que enciende el mar en sus ensoñaciones temibles.

Yo soy el extranjero que siempre toca la playa indebida,
el que guarda tus pensamientos en una cripta de fuego
y cierra la puerta de la desolación.
Acaso un cantor envenenado, por un raro licor que resplandece en la sombra.

Mientras los amantes se acarician en la claridad de la luna.
Son falsas las estatuas después de las ausencias.
¡Debieras saber que desde hace mucho tiempo, están muertas de amor!


Manuel Ruano





miércoles, 9 de octubre de 2013

En el homenaje a la escritora
María Granata en la S.A.D.E.


Homenaje a la trayectoria literaria de la célebre escritora
María Granata, el día 3 de octubre en la
Sociedad Argentina de Escritores (SADE) de Buenos Aires.

MUERTE DEL ADOLESCENTE

Iba a las densas viñas y volvía
con la sangre dorada.
Su voz en un sollozo no cabía,
ni en un pámpano seco su mirada.
Ni sabían sus manos
ser el lecho piadoso de la frente.
Iba a las aguas, iba a los manzanos,
y retornaba siempre adolescente.

Veía en las tardes rojas
estremecerse al árbol absoluto,
y al pájaro nacer entre las hojas
profundo de dulzura como un fruto.

Solamente esperaba
un nuevo paso unir al paso hecho,
y por la herida lateral del pecho
ninguna soledad lo transitaba.
Guardaba de su infancia
como un sabor a plomo de soldado
y casi una fragancia
de llanto hacia una sien y otra desviado.
Por vez primera desde un agrio puerto
sintió la lejanía
y le dolió todo ese mar desierto
como una llama fría.

Secas están las viñas. Salitrosas
las aguas. Carcomidos los manzanos.
La sombra de las cosas
tiene filos crecientes y cercanos.

Junto a un huerto sepulto en una duna
y en el umbral del hombre,
siente el adolescente que una a una
se disuelven las letras de su nombre.

Muerto ya está. Como la arena muerto.
Pero vivas las manos todavía.
¿Dónde las uvas de un racimo abierto
que aún las sentiría?
¿Y dónde alguna flor? ¿Dónde una aguja
de luz para sus ojos?
Antes que advierta el lienzo, antes que cruja
en sus huesos un hierro de cerrojos.

Un hueco más sobre la tierra, un hueco.
Pero una sombra menos contra el muro.
Y un tallo verdiseco.
Y un fruto desprendido y no maduro.
¡Ah, ya han muerto sus manos
y ya se hiela el aire que lo toca!
Echad su corazón a los manzanos
y a las viñas su boca.

¡Ah, con qué rebeldía
su perfil en el viento se deshace!
Al Oeste la noche, al Este el día.
Limitado ya está. ¿Qué cruz le nace
de pronto entre sus manos?
Para el alba de cal que lo amordace
¿ha crecido ferviente de veranos?

¡Qué muerto está!... Y ya lo recorría
el amor como una llamarada
cuando iba a las viñas y volvía
con la sangre dorada.

             ---oo0oo---

(Tomado de Antología de la Poesía Argentina, tomo II, 
de Raúl Gustavo Aguirre, Ed.Librerías Fausto, 1979, Bs.As.)  

martes, 10 de septiembre de 2013

Presentación del Libro

VIVIR EN EL POEMA
Homenaje a
CARLOS GERMÁN BELLI

En la fotografía (de izquierda a derecha), Marco Martos, 
Carlos Germán Belli, Inmaculada Lergo Martín, 
Ricardo González Vigil y Sandro Chiri.

La noche del 27 de agosto del 2013, fue presentado el libro
Vivir en el poema (Homenaje a  Carlos Germán Belli),
de la escritora e investigadora española Inmaculada Lergo Martín
de la Universidad de Sevilla, bajo el sello editorial Point de lunettes, 
Granada. El volumen contiene  diversos artículos y ensayos
acerca de la obra del poeta peruano de los siguientes  escritores:
Mario Vargas Llosa, José Miguel Oviedo, Alberto Varillas Montenegro,
Richard Cacchione Amendola, James Higgins, Ricardo González Vigil,
Julio Ortega, Inmaculada Lergo Martín, Oscar Hahn, Ina Salazar, 
Eduardo Espina, Tulio Mora, Pedro Lastra, Élio Vélez Marquina, 
Camilo Fernández Cozman, Ana María Gazzolo, Manuel Ruano,
Francisco José Cruz, David Sobrevilla,Antonio Melis, Manuel García,
Marco Martos, Jesús Munárriz, Miguel Ángel Zapata,
Ricardo Silva-Santisteban, Ernesto Bottini, Jorge Rodríguez Padrón,
Sandro Chiri, Eduardo Chirinos, Luis Suñén, Juan Gustavo Cobo Borda,
Luis Sáinz de Medrano, Mario Campaña, José Kozer,
Hildebrando Pérez, entre otros...


El poeta peruano Marco Martos (actual Presidente
de la Academia de la Lengua), la escritora 
Inmaculada Lergo Martín
(autora del libro que se presentó en la 
Casa de la Literatura Peruana)
y el responsable de In terra ignota, 
poeta argentino Manuel Ruano,
departiendo después de concluido el acto 
de presentación, en un conocido local 
de Miraflores, en la ciudad de Lima.



martes, 6 de agosto de 2013

A punto de viajar hacia el Pacífico



Libro de Inmaculada Lergo Martín


Carlos Germán Belli:

 EN POS DE LOS ANTIGUOS DIOSES*

Por Manuel Ruano


De la obra reunida del poeta peruano Carlos Germán Belli, El pie sobre el cuello[1], editado en Montevideo en 1967 y que comprende una serie de textos significativos de su trayectoria literaria, (Poemas, l968; Dentro y fuera (1960); ¡Oh Hada Cibernética!, 1966), establece en un mismo volumen, el calibre literario de las diversas épocas de crecimiento de su lírica. Textos decididamente arcaizantes, donde pone en evidencia el gusto por los clásicos  de la literatura del Siglo de Oro español y el empleo reiterativo y hasta insistente de ciertos recursos estilísticos. El crítico James Higgins, hace la siguiente semblanza del poeta: “Casi toda la obra de Belli nace de una situación personal muy concreta. Desde 1946 hasta 1969 el poeta trabajaba como amanuense en el Senado, y su poesía expresa la frustración de un pobre empleado acosado por problemas económicos y que no tiene de sí otra perspectiva que años de trabajo mal remunerados, que se siente esclavo de un desmoralizador oficio rutinario y se encuentra en condiciones que le niegan la posibilidad de realizar su potencialidad humana. Creo que es conveniente refutar la crítica de los que ven en esta poesía un caso típico de individualismo burgués y que denuncian a Belli como un poeta que escribe exclusivamente sobre una problemática personal sin preocuparse por la condición del hombre”.[2]


La originalidad de Belli se expresa en un barroquismo muy sui generis donde confluyen giros y vocablos antiguos entrelazados a un color local y a un dolor de adentro, que, por ejemplo, se hace evidente en versos como “Nunca seguro yo jamás”:
           
Nunca seguro yo jamás, ¿Por qué?
            y diciéndome sólo,
            contrastándome corazón desierto
            al félice bético pastor,
            ¿qué dulce mano al fin deslazará
            mi cautiva cerviz,
            o a qué cardinal punto dirigir
            el desconcierto de mi paso mísero?
            Y dígome cuán infalible yo
            en el seno sería de las aras
            del Amor dulces o del azar lúcidas,
            porque por el jamás finible fuego
            de mis entrañas hondas, pintiparado, de cuidado exento,
            discurrido allí hubiera,
            como pez en el agua;
            mas cuánta veda de los hados cruza
            hubo contra mí, aborrecido y mustio,
            tan oscuro gusano,
            que nunca en los mercados
            discurrir puede de la seda acervos.

Peruanismos fluyentes y adjetivaciones brillantes y en un tecnicismo más acabado, convergen en una poesía desesperanzada hasta lo grotesco. Una poesía que siempre establece los límites precisos de un cuerpo, las fronteras agobiantes del ser. La lectura de estos versos siempre revela el sentido de la inmovilidad, el acostumbrado quietismo, el atrapado cuerpo contra algún objeto físico: “… en el globo sublunar yacía/ en los cepos cautivo/ del neblinoso valle del Micuna”.

El mundo de Belli surge de una irrealidad deslumbrante. Espejismo austero, de tono metafísico, de crueldad sin rodeos: “Tal cual un can fiel a sus sueños sólo,/ así a tus plantas por la vil pitanza/ quedan tus arcas, cuán cosido vivo,/ año tras año.” La estructura clásica de sus versos siempre vuelven su mirada hacia el pasado, el hechizo del desaparecido mundo de los antiguos. Símbolos que se mueven constantemente en su problemática económica y en su estructura familiar: “pues por el monto destos bofes míos,/ migas me lanzas como si no humanos/ fuéramos yo, mi dama y mis hijuelas,/ más sólo hormigas”.

En una antología de poesía peruana,[3] de Salazar Sebastián Bondy, el autor selecciona de la obra de Belli, el poema “Las abolladuras”. Poema que por su hermetismo, por su cerrada envoltura, estructura un lirismo agudo y de extraña belleza:

Un sinfín a lo largo de los cuerpos
de ilícitas y crueles abolladuras,
que en el seno se cuelan del planeta,
desde antes de los carros y los trenes;
pues a hurtadillas trajo el fiero noto
abolladuras de seso y de tobillo,
que presto descendieron en la noche
no sobre el chasis,
mas sí en el cráneo
del piloto que desde la matriz
mal su grado usurpara para siempre
la abolladura y el vil desperfecto
a la armazón ferrosa de los coches.

La poesía convierte a Belli en el purificador de sus propios males. Su tono es confesional, doloroso, masoquista en extremo, chupa sus propias mieles y deja deslumbrar un auto complacerse por su estado en toda su crudeza: “hoy me avasallan todos y amos tengo/ mayores, coetáneos y menores/ y hasta los nuevos fetos por llegar.” O aquello de: “Hubo contra mí, aborrecido y mustio,/ tal oscuro gusano”.

Sin embargo, la noche lo sumerge en un mundo donde todo es descubrimiento, éxtasis desconocido donde aparece el amor, el sexo, el estallido emocional y secreto. En el poema que titula “A la noche”, dice:

Abridme vuestras piernas
y pecho y boca y brazos para siempre
que aburrido ya estoy
de las ninfas del alba y del crepúsculo,
 y reposar las sienes quiero al fin
sobre la Cruz del Sur
de vuestro pubis aún desconocido,
para fortalecerme
con el secreto ardor de los milenios.

Yo os vengo contemplando
de cuando abrí los ojos sin pensarlo,
y no obstante el tiempo ido
en verdad ni siquiera un palmo así
de vuestro cuerpo y alma yo poseo, que más de los
noctámbulos
con creces sí merezco, y lo proclamo,
pues de vos de la mano
asido en firme nudo llegué al orbe.

Entre largos bostezos,
de mi origen me olvido y pesadamente
cual un edificio caigo
de ciento veinte pisos cada día,
antes de que ceñir pueda los senos
de las oscuridades,
dejando en vil descrédito mi fama
de nocturnal varón,
que fiero caco envidia cuando vela.

Mas antes de morir,
anheloso con vos la boda espero
¡oh misteriosa ninfa!
en medio del silencio del planeta,
al pie de la primera encina verde
en cuyo leño escriba
vuestro nombre y el mío justamente,
y hasta la aurora fúlgida,
como Rubén Darío asaz folgando.

Tenemos la sensación de encontrar en la poesía de Carlos Germán Belli el giro perpetuo de la palabra y la convicción de que su uso sabe encontrar un poder fascinatorio que la recrea a sí misma. El manejo obsesivo de algunos temas puede resultar reiterativo en el conjunto de su obra; pero la impresión final hacia una llegada sin salida, provoca incertidumbre, caos, preocupación. No obstante eso, su alquimia lingüística asombra, intuye una serenidad aparente de un mar enfurecido.


* Texto publicado en el diario Últimas Noticias, de Caracas, en la columna del autor “El trayecto de lo imaginado”, Caracas, 4 de septiembre de 1977. Y ahora reproducido en Vivir en el Poema, Sevilla , España, 2013.





[1] Carlos Germán Bell, El pie sobre el cuello, editorial Alfa, Montevideo, 1967.
[2] James Higgins, “Carlos Germán Belli: una introducción a su poesía”, Textual Nº 4, Lima, Perú.
[3] Ver suplemento cultural Últimas Noticias, “El trayecto de lo imaginado, 9 de enero de 1977.

jueves, 11 de julio de 2013

Catástrofes marinas



DANZA FÚNEBRE



Con una danza fúnebre los galeones se iban al fondo del mar.
Se apretujaban entre los restos que sedimentaban su 
        hambre perpetua.
Así como con grandes alabanzas me quieres condenar al olvido,
pequeña y traviesa doncella con cola de pescado.
Mal está que sobrenades gloriosa en esa aguas de la turbulencia
Que no conocen de la pasión y están llenas de ingratitud
       como la misma muerte.
Peligroso está que sobrenades esas pesadillas y te alejes de la
       playa de mi memoria.
Porque tal eras como una espuma que se pierde en el mar
Como elementales conchillas y espinas de pescado
Y vestimentas aladas del sol que todavía brillan en la arena.
Lejos de la piedra de fundación…

Perdida estás, si crees que con alabanzas me condenas entre
        congrios y flores turbulentas.
Los grandes océanos pertenecen al recuerdo de un anciano
que confunde los días de las noches.
Mal está que desnudes el horizonte como una fruta.
Como se desnudan los locos de amor con sus cuerpos irredentos
Y se confunden las criaturas de la fecundidad en huecos oscuros,
en territorios indefendibles de peces que tallan tu cuerpo
        como un árbol de oro.
Mal está que se haya perdido tu adiós en el casco de un barco
        antiguo.
En arrecifes de coral, en algas vivientes y carnívoras,
en corrientes secretass que cantan un amanecer ignoto.
Mal está que te precipites ahora hacia la cabeza de mármol,
de un Neptuno desorientado, desgastado por la soledad.
Tus escamas plateadas enceguecen mis ojos, pequeña
       doncella con cola de pescado.
Como letra muerta que busca su resurrección; porque a las
páginas que siempre vuelvo,
son las páginas de un naufragio, son las páginas de ciudades
       sumergidas que han aprendido a soñar.
No son las peripecias marinas de una doncella dormida en las
       aguas caribeñas.
No son cangrejos ni grutas de la fatalidad. El mar no esconde.
Esas aguas protegen a las adolescentes tímidas tras la musgosidad
       perdida de una noche estival.
Pero tú, doncella de cola de pescado, me das la música que se
       desentiende de los hombres,
Y tu voz es más dulce que la de los ángeles de las proas
de un barco olvidado que se hundió en las Antillas.
Y tiene la forma de los caballitos de mar
dibujando su clave de Fa en tinturas inesperadas.
Y mal está que te sumerjas cuando no encuentras la respuesta
         adecuada.
A veces eras esmeralda y a veces dorada como un sueño 
         imposible de un buscador de perlas.

Ya que a veces soy tan torpe, tan torpe, que confundo el fondo del
mar como a mi propio olvido.
Y soy tan olvidado, tan olvidado, como esos vientos sin destino
         propio,
que siempre dan al Mar de los Sargazos de  la desesperanza. 


Manuel Ruano
(De El Imperio del Jardín encendido)

jueves, 6 de junio de 2013

Condolencias




Manuel Ruano con el poeta de La Pampa, Horacio Armani 
(1925-2013),  fallecido el 1 de junio del corriente.
En la foto aparece junto a su esposa, 
la escritora María Esther Vázquez, 
en la Sociedad Argentina de Escritores, Buenos Aires, 2012.
En su libro El sueño de la Poesía,  hay un poema 
que podría considerarse de su Arte poética:  

LAS PALABRAS

¡Qué liviano es el camino
del corazón a la voz!
Y la mirada ¡qué lenta
para llegar a los ojos
del que la espera temblando!
Las palabras están llenas
de amor, de vida, de canto,
pero ninguno las dice
con amor, vida ni canto.

Sólo hace falta inclinarse,
tocarlas, tocarse, andar
por el centro de uno mismo
para erizar la esperanza.
Será como ir internándose
poco a poco en el calor
de la sangre de los otros.
Será como ir contemplándose
poco a poco en el clamor
del amor que hay en nosotros.

(De El Sueño de la Poesía, Horacio Armani,
Ediciones Fundación Victoria Ocampo, 
Buenos Aires, 2008)


sábado, 11 de mayo de 2013