domingo, 25 de julio de 2010

Manuel Ruano en Belisama, 19 de Junio de 2010

Literarias

Este video es gentileza de las escritoras Patricia Ortiz,
Liliana Varela y
Susana Cattaneo del Café literario "Belisama".
Dicho video corresponde al día de presentación (19 de junio)
del libro de cuentos No son ángeles del amanecer,
(Edición De los Cuatro Vientos, Buenos Aires).

jueves, 8 de julio de 2010

La página del Dandy

UN ARTE MUY ANTIGUO O ELOGIO DEL LANCE

Desde la escuela primaria adoraba las historias de duelos entre caballeros. No fueron pocos los libros que leí sobre el tema.


Una concentrada tradición española enfunda dramáticos lances en su literatura que admirarían a un soñador como era yo, cuando vivía obsesionado por ser un espadachín de la corte o un escritor a lo Garcilaso de la Vega, trepándome a los muros de un soñado castillo del siglo XVI, o reviviendo las hazañas de Quevedo en un callejón madrileño, entre sombras, bodegones y espadachines de rostro oculto en un cruce a muerte. Sí, el duelo es más que un acontecimiento para “lavar el honor de una persona”. Porque el honor… ¿Qué significa el honor? Me gusta más la palabra dignidad, que es la que le enseñan a uno a hacerla respetar desde que toma conciencia en este mundo transitorio y desmesurado en el que la injusticia es el plato diario que de vez en cuando a uno le arrojan a la cara. Por eso el duelo es algo íntimo que no va aparejado a una clase social, a un deber político o un acontecimiento patriótico a algo así; aunque podría ser algo, casualmente, inherente a ellos. Un duelo, es una elección perfectamente entendible. Es una ecuación personalizada que declara a viva voz la existencia y, también, lo que podría conjeturarse como un grito descarnado de la existencia. Antecedentes a esto que digo, hay muchos. Por ejemplo, la muerte por la conquista de una mujer, como la ocurrida en el Méjico colonial al poeta sevillano Gutierre de Cetina.

En Buenos Aires está el duelo a cuchillo que tanto admiraba el viejo Borges. Los cuchilleros de antaño son como el que describe en su Milonga de Jacinto Chiclana. Sospecho que lo que estoy queriendo decir es que la muerte, no vale o no tiene, en realidad, el peso específico y la dimensión de un poema, cuando ese poema se traduce en sangre, en valentía o en proyección espacial de un acto que podríamos llamar heroico.

En Argentina, son incontables los duelos de todo tipo realizados por personajes reconocidos o anónimos. Uno peculiar, según cuentan los allegados al caso, fue el duelo entre dos parlamentarios: Lisandro de la Torre y el que más tarde fuera presidente de la nación, don Hipólito Irigoyen. Y también un nieto del creador del himno nacional, Vicente López y Planes, don V. López con un general llamado P. Sarmiento, que al parecer, nada tendría que ver con el que fuera presidente de la Nación, Domingo Faustino Sarmiento. Y, entre otros tantos, el protagonizado por el senador socialista Alfredo Palacios, más de una vez por algún pleito político.

Vale decir, que el duelo es un acontecimiento individual, llevado a cabo por dos soledades agraviadas que desean una compensación a su dignidad ofendida.

El mismísimo creador del socialismo científico, Carlos Marx, fue duelista y perpetrador de ese antiquísimo lance entre caballeros. Se dice que muchas guerras han sido detenidas gracias a un duelo oportuno entre dos rivales líderes de los ejércitos en pugna. Así se cuenta sobre el lance entre Héctor y Aquiles durante el imperio griego. Yo creo que muchos resentimientos se resolverían si dos soledades indignadas resuelven sus diferencias entre sus padrinos.

Dice Borges en Milonga para Jacinto Chiclana:

Me acuerdo. Fue en Balvanera,
En una noche lejana
Que alguien dejó caer el nombre

De un tal Jacinto Chiclana.

Alguien se dijo también

De una esquina y de un cuchillo;
Los años nos dejan ver

El entrevero y el brillo.

Quién sabe por qué razón
Me anda buscando ese nombre;
Me gustaría saber

Cómo habrá sido aquel hombre.

Alto lo veo y cabal,
Con el alma comedida,
Capaz de no alzar la voz
Y de jugarse la vida.

Nadie con paso más firme
Habrá pisado la tierra:

Nadie habrá habido como él
En el amor y en la guerra.

Sobre la huerta y el patio
Las torres de Balvanera
Y aquella muerte casual
En una esquina cualquiera.

No veo los rasgos. Veo,
Bajo el farol amarillo,
El choque de hombres o sombras
Y esa víbora, el cuchillo.

Acaso en aquel momento

En que le entraba la herida,
Pensó que a un varón le cuadra
No demorar la partida.

Sólo Dios puede saber

La laya fiel de aquel hombre;
Señores, yo estoy cantando

Lo que se cifra en el nombre.

Entre las cosas hay una
De la que no se arrepiente
Nadie en la tierra. Esa cosa
Es haber sido valiente.

Siempre el coraje es mejor,
La esperanza nunca es vana;
Vaya pues esta milonga

Para Jacinto Chiclana.

Hace poco leí el cuento de Joseph Conrad, Los duelistas, que también fue maravillosamente llevado al cine con dos magníficos actores. Conrad, lleva esa intencionalidad a extremos obsesivos entre dos hombres que ni siquiera eran enemigos, sino oficiales del ejército napoleónico que se enfrentaban sin otra intención que la de probar sus habilidades con el florete, el sable o la pistola. Eso indica, pienso, que el lance entre dos personas no está envilecido por el dinero o por la posición social. Hubo, es claro, lances que traían esos propósitos. Pero yo me refiero a ese otro lance que obedece más al orgullo de una persona. Como el orgullo de Puskin, el genial poeta ruso al batirse con un franchute que puso en duda la dignidad de su esposa. También fue un defensor del duelo en su célebre novela Eugenio Onegin, cuando su protagonista se ve en la necesidad de encerrarle un balazo de pistola a su amigo, por una apretada obstinación personal de su oponente. Un caso similar se le presentó al general Lucio V. Mansilla, sobrino del dictador Juan Manuel de Rosas, cuando tuvo la necesidad de batirse con un periodista por no se qué disparate que este le había propinado en la prensa de Buenos Aires. El general lo explica en sus Memorias y da sus razones. Los padrinos están nerviosos. Los médicos esperan con impaciencia. Veinte pasos separan a los dos contrincantes en el campo de honor. El duelo esta por comenzar. De una lado el desafiante, el escritor y militar Lucio Mansilla. Del otro el desafiado, Pantaleón Gómez, director del diario El Nacional. En ese diario se había publicado una sátira sobre Mansilla, lo que produjo el duelo. El honor se defendía en el terreno, una quinta en Buenos Aires un 7 de febrero de 1880.

A la voz de fuego Gómez apunta al piso y dispara mientras dice “Yo no mato a un hombre de talento”. Pero no llego a terminar de decir talento, cuando la bala de Mansilla da de lleno en su cuerpo y cae herido de muerte. El autor de “Una excursión a los indios ranqueles” se acerca a Gómez, agonizante. Se arrodilla y llorando le besa la frente.Un incidente similar, pero ahora en Francia, será como una sombra que perseguirá al escritor Polignac y Nesle por una competencia entre dos mujeres que ambicionaban al duque de Richelieu como amante. Debido a ese verdadero escándalo para la época, ambas damas fueron expulsadas de la corte. El desencontrado amor de estas mujeres no pudo impedir que en el duelo saliera una de ellas herida ligeramente en el hombro. Y fue Madame Nesle, la que resultó herida. Sin embargo, ninguna de las dos renunciaría a ser amante del duque Richelieu.

En la historia de la literatura hay muchísimos casos de duelo entre dos caballeros. Recordemos en don Quijote de la Mancha, de Cervantes, el duelo entre el caballero de la Medialuna y don Quijote. En Shakespeare, por ejemplo, el encuentro entre Hamlet y Laertes, en el que Hamlet es herido de muerte ante la mirada de todo el reino. Y ni hablar de la literatura gauchesca donde abundan los encuentros a cuchillo pelado.

Un famoso libro escrito en 1900 por el español Marqués de Cabriñana, Código del honor en Esp
aña, es una especie de vademécum de los lances entre caballeros, donde se dispone de una serie ordenada de lo que son y representan las ofensas inferidas a un sujeto y los privilegios con los que cuenta el ofendido. El uso del florete, del sable o de la pistola y sus reglamentos. También, el libro contempla la utilidad de los padrinos y el lugar escogido para efectuar el duelo en el artículo 54, dice: “El caballero que recibe una ofensa leve debe pedir inmediatamente, y en términos corteses, explicaciones de la misma; y si éstas fueran satisfactorias o se le negase lealmente la intención de ofenderle o molestarle, debe darse desde luego por satisfecho sin hacer nombramiento de padrinos.” En el capítulo diez y siete, habla de los árbitros y tribunales de honor: “Se llama tribunal de honor a la reunión de personas nombradas por una de las partes para emitir su dictamen respecto a una cuestión previa de recusación, designadas por ambas para dirimir sus controversias.” El libro, abunda en detalles de la lógica del duelo.

De ahí que la poesía tenga un punto de contacto con el lance. Por ejemplo, cuando el duelo cobra una dimensión mayor, o sea ante la injusticia, es el pueblo quien decide tomar la iniciativa del lance, como lo explica Quevedo en un soneto: Por más poderoso que sea el que agravia, deja armas para la venganza: "Tú, ya, ¡oh ministro!, afirma tu cuidado en no injuriar al mísero y al fuerte;/ cuando les quites oro y plata, advierte/ que les dejas el hierro acicalado;// dejas espada y lanza al desdichado/ y poder y razón para vencerte; / no sabe pueblo ayuno temer muerte;/armas quedan al pueblo despojado.// Quien ve su perdición cierta, aborrece/ más que su perdición la causa della,/ y ésta, no aquélla, es más quien le enfurece.// Arma su desnudez y su querella/ con desesperación, cuando le ofrece/ venganza del rigor quien le atropella."


domingo, 13 de junio de 2010

Curioso menú literario

Publicidad del Restaurant Le Procope, inaugurado
en 1686 en París, al que asistían eminentes personajes
de la intelectualidad francesa (desde el filósofo Voltaire
en el siglo XVIII, hasta Paul Verlaine y Edouard Dubus,
entre otros, en el siglo XIX)



sábado, 12 de junio de 2010

George Brassens: L´enterrement de Verlaine






Canción de otoño

Los sollozos más hondos
del violín del otoño
son igual
que una herida en el alma
de congojas extrañas
sin final.

Tembloroso recuerdo
esta huida del tiempo
que se fue.
Evocando el pasado
y los días lejanos
lloraré.

Este viento se lleva
el ayer de tiniebla
que pasó,
una mala borrasca
que levanta hojarasca
como yo.


Paul Verlaine
Francia, 1844-1896



lunes, 7 de junio de 2010

Manuel Ruano

El día 5 de junio se llevó a cabo la retrospectiva del
poeta Manuel Ruano y la presentación de su libro de cuentos
No son ángeles del amanecer (Ediciones De los Cuatro Vientos,

Buenos Aires, 2010) en la Dama de Bollini,
auspiciado por AIAP y animado meritoriamente por Lelia Reta
y la presidenta de la entidad, Licenciada Irene Accarini.



Por Lelia Reta

Tenemos hoy en Encuentro a un poeta del que hay mucho que decir. Primero- Acaso la palabra del poeta sea la más verdadera aún en la divagación o por esa divagación que la conecta con lo misterioso, con lo arcano, con lo más profundo del hombre. Y hay mucho que decir porque Ruano ha trascendido las fronteras de nuestro país y es un poeta conocido, estimado, laureado en todos los países del continente americano, por lo tanto un escritor y poeta de dimensión continental. Y hay ciudades que le han dado su abrazo: En 1986 ha sido declarado por la Alcaldía de Lima “Huésped Ilustre dela Ciudad de Lima” En el año 2000 ha sido declarado “Visitante Ilustre de Rosario” por la Municipalidad de esa ciudad que hoy se yergue como un alto faro de la cultura argentina con su magnífico MACRO, etc.Pero qué camino ha hecho nuestro amigo Ruano que lo ha puesto en tan altos lugares de la consideración pública. Se ha proporcionado a sí mismo una formación envidiable. Estudió Crítica Literaria en la Asociación de Escritores Venezolanos en Caracas – Las formas expresivas del Teatro Español en cursos patrocinados por la Embajada de España en Bs As – Literatura Española en la Pontificia Universidad Católica del Perú – Teoría y técnica de la comunicación en la Universidad Mayor de San Marcos -

Como una experiencia de la mayor jerarquía hay que considerar los años juveniles en que integró el cuerpo de redacción de la memorable revista “El Escarabajo de Oro” . Luego funda en Perú la revista de poesía latinoamericana “Quevedo”

Como resultado feliz de su amor a la poesía ha producido un importante número de obras : Los gestos interioresSegún las reglasSon esas piedras vivientes – Premio Nacional de Poesía de Escritores de Venezuela – Yo creía en el Adivinador OrfebreMirada de BrueghelHypnosLos Cantos del Gran Ensalmador Concertina de los rústicios y los esplendorosos – Pero es muy importante que registremos las prestigiosas editoriales que han publicado estas obras- Losada en Bs Aires – Fondo de Cultura Económica de México - Monte Avila de Caracas –

Además innumerables plaquettes, colaboraciones, etc

Otra tarea que exige gran conocimiento, responsabilidad intelectual y sensibilidad es la preparación de Antologías. Poesía Nueva Latinoamericana fue editado en Lima –

Y la espiga será por fin espiga Ed. de la Presidencia de la República del Perú –

Cantos Australes de Monte Avila Editores –Caracas es un magnífico y laborioso trabajo de 500 páginas que reune poemas de los 80 poetas argentinos seleccionados de las décadas 1940/ 80 precedidos cada unode una noticia biográfica y con un enjundioso estudio sobre el fenómeno literario argentino de ese período.

También Poesía amorosa de América Latina editado en Caracas

Y estudios sobre autores especialmente amados por Ruano: Crónicas de poeta sobre César Vallejo y Obra poética de Olga Orozco con un Estudio preliminar y notas.También relacionado con el noble Vallejo escribió Cartas del destierro y otras orfandades donde el destierro está sentido tan acertadamente como orfandad.

Y después de tanta tarea de investigación, catalogación y valoración ¿por qué no afrontar el máximo esfuerzo? El diccionario

Efectivamente: Ruano integró el equipo y afrontó la tarea de investigador y redactor del Diccionario Enciclopédico de las Letras de América Latina. Por eso Oscar Rodríguez Ortiz ha dicho de él: “empedernido conocedor de literatura hispanoamericana”

Tanta buena labor ha merecido premios y honores.

Me agrada mencionar el primero de todos cronológicamente:

Primer Premio Ensayo Domingo Faustino Sarmiento en 1962

Ha recibido premios a su poesía en Buenos Aires y muchos centros de nuestro país, y de, Lima, Caracas, Valparaíso, Tegucigalpa, Barcelona, finalista del premio Cervantes de Poesía –Granada, Ciudad Real , Valencia y el IV Premio Nacional del Libro de Venezuela otorgado por el Gobierno Bolivariano de Venezuela y merece ser subrayado el

PREMIO EDUARDO MALLEA del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires 2004.
Quiero cerrar esta nota informativa en que he tratado de ser breve con algunas opiniones que se han vertido en la prensa especializada de muchos países sobre el poeta Manuel Ruano:

Hypnos es un libro deslumbrador, un lujo del idioma en estos tiempos” Francisco Bendezú- del Perú

Nuestro Miguel Briante escribió en “Confirmado”: “El suyo es un desafío de frente, a cara limpia”...

Zenaida Mateos percibió que este peregrino incansable “dedicó años enteros a rescatar voces originales de la poesía”

“Está dando sonidos nuevos a la poesía nacional” dijo Leopoldo Marechal Y también: “Tiene una severa conciencia de su arte”

Gudiño Kieffer lo considera “un sismógrafo registrador de aconteceres”

Bueno, aquí está frente a nosotros, con un puñado de poemas, este hombre que ha sido saludado por Octavio Paz y muchos otros como un portador de la buena palabra: Poesía.

(Palabras pronunciadas por la presentadora del recital, señora Lelia Reta)

Nota bene:
En las fotografías aparecen de izquierda a derecha:
Licenciada Irene Accarini; Profesora Lelia Reta; Manuel Ruano
y la Licenciada Alicia M. Dellepiane


domingo, 6 de junio de 2010


Duende en la Noche de la Dama de Bollini



Mi instinto literario me aconseja dejar de lado cierta

carpintería verbal, para dar paso a la escritura. Porque

lo peor que puede hacer un escritor y también un poeta,

es explicar su escritura. Decía Hölderlin que el lenguaje

es la morada del hombre. Y André Bretón accedía a ese decir,

aportando una frase que todavía resuena en mi Casa de la Poesía:

“No existe fruto prohibido, toda tentación es divina”.

Así me asomé a la poesía tempranamente y al modo rilkeano,

por imperiosa necesidad.

No voy a decir cuándo; pero sí voy a decir por qué.

Ya lo he dicho muchas veces. Citaba entonces muy seguido

a Quevedo:

“Retirado en la paz de estos desiertos

con pocos pero doctos libros juntos

vivo en conversación con los difuntos,

y escucho con mis ojos a los muertos.”


No voy a decir que toda visión del poema surge de una

supraconciencia ni nada por el estilo, porque eso me

resulta antipático. Ni que tengo una teoría de la conciencia

que maneja mis planos escénicos dentro del poema,

porque eso es más antipático todavía. Voy a decir que

escribo controlando, eso sí, el entusiasmo y buscando

la calidad de la imagen. Y por sobre todas las cosas,

el ritmo, a la manera de Mallarmé. Siguiendo las unidades

rítmicas de una pieza musical. Ya que Mallarmé insistía

en eso de que toda alma es un nudo rítmico. No puede haber

texto, ya sea poético o narrativo que no tenga música.

Entonces la escritura llega sin previo aviso. Es un paisaje

interior. Y yo no la escribo, porque ella me escribe a mí.

Ya sea en verso o en prosa. Después vienen los libros

y con los libros, esa sensación de estar todavía escribiendo

el poema. Así publiqué los primeros poemarios:

Los gestos interiores; Según las reglas; Son esas piedras

vivientes; Yo creía en el Adivinador orfebre; Hypnos; Mirada

de Brueguel; Los Cantos del Gran ensalmador y, por último,

Concertina de los rústicos y los esplendorosos

Algunos de cuyos poemas leeré esta noche. Y tal vez ellos

me lean a mí. Nerval, decía que había escrito en su juventud

poemas por amor y en su madurez, por desesperación…

Y Rimbaud, ¡ah, Rimbaud!, él descubrió la llama

del athanor alquímico y vio el mercurio de las palabras

cuando dijo: “El poeta se hace vidente mediante un largo,

inmenso y razonado desorden de todos los sentidos”.

Si mi memoria no me falla, (y en mi modesta experiencia

personal), yo empecé al revés de Nerval: escribí por

desesperación en mi juventud, y por amor en la madurez…

Y todavía más, de desamor…O sea del amor arrepentido

o desafiante. Lo que no deja de inquietarme porque a veces

el destino más irritante de una época está en la poesía,

como comenzara diciendo en Poesía Nueva Latinoamericana.

Un libro que empezó por síntesis de las voces de los poetas

de mi tiempo. En la búsqueda de un nuevo lenguaje.

Baudelaire decía: La poesía será cosa de iniciados.

Y yo me metí en eso. Jugué con las imágenes espagíricas

de los alquimistas. Tenía retortas imaginarias, salamandras

escondidas y athanores secretos que buscaban hacer la Piedra

lunaria, es decir, el poema. En cambio Vallejo, descubría que:

“Un poema es una entidad vital mucho más orgánica que

un ser orgánico en la naturaleza. A un animal se le amputa

un miembro y sigue viviendo. A un vegetal se le quita una

rama y sigue viviendo. Pero si a un poema se le quita un verso,

una palabra, una letra, un signo ortográfico, muere”.

Y en esto se empecina mi arte. O sea, mi música interior…


(Palabras previas dichas por el poeta antes de la lectura de sus poemas)



sábado, 5 de junio de 2010

Caminar el parque Las Heras desde Coronel Díaz hasta Salguero para cruzar la calle y llegar a mi casa. La vista migra a los costados para ver los verdes apagados del césped y los árboles y las luces de las Gemelas que anuncian el helipuerto en sus terrazas. Llegar de visitar La Dama de Bollini, a la que Borges fundó como Café Literario en 1984 y le escribió: “es grato estar en esta casa, de noche, bajo los altos cielorrasos, y saber que afuera están las casas bajas que aún quedan, y los hoy ausentes conventillos y corralones y las tal vez apócrifas sombras de esta pobre mitología”. Y fue grato esta noche recorrer la producción poética de Manuel Ruano, setentista poeta de los tiempos de El Escarabajo de Oro, que asegura que el poema es “una lucha de voces que vienen alzándose desde la nada hasta el absoluto”. Y las oímos. Nos paseamos desde los clásicos españoles hasta Mallarme y Rilke. Potenciados con el adelantado pensamiento de César Vallejos, aparecieron en la memoria Severo Sarduy, Roa Bastos, Vargas Llosa, José Donoso, Carlos Fuentes, García Márquez, aunque no los haya nombrado a todos. Manuel Ruano nos llevó de la mano por “miradas que se abren y se cierran según su parpadeo rítmico” y nos situamos en tiempo de su exilio, donde abrevó, en Venezuela, en Lima (allí dirigió la revista Quevedo”) las nuevas voces de América que buscaban la poesía nueva, el lenguaje nuevo, las diferenciaciones. Las vanguardias con su promesa de infinitud. Ruano, a lo largo del febril y complejo panorama de estas vanguardias, luchó como desesperado náufrago y se aferró a cierto orden lejano. Todo esto tal vez porque una gran parte del arte de vanguardia lo llevó a la reflexión acerca de contenidos, alcances y problemas. “No por ser setentista se recala en la temática social” pareció explicar mientras hacía pie en el abanico de ofertas de esa época donde no escapó ni lo intimista, ni lo épico ni lo lírico. Y por allí navegó él. Después de cruzar el parque y disfrutar de la tibia brisa de la noche pensé que como él dice no es Poe, ni Rilke ni Baudelaire. Pero yo digo que es todos ellos y los clásicos y los modernos y vanguardistas y todos los que leyó alguna vez, sumados a la patria sangrante, al exilio, al amor, al desamor y a todo aquello que haya colaborado para conformar su identidad. Y me quedé con sed de sus lecturas.

jueves, 20 de mayo de 2010

Distinguido


Manuel Ruano ha recibido, por partida doble, dos galardones literarios,

el pasado 12 de mayo en el Centro Cultural Borges.
Propiciado por Metrovías, el autor de No son ángeles del amanecer

(Ed.De los Cuatro Vientos, Buenos Aires, 2010)

fue distinguido por un texto perteneciente a su novela (inédita)

Escorpiones del Mar Dulce y otras espejerías.

El autor se presentará en La Dama de Bollini, Pje. Bollini 2281 (entre

Melo y Peña), Buenos Aires, el día sábado 5 de junio de 18hs. a

20hs., en un espacio organizado por AIAP (Asociación de interacción

Arte y Psicoanálisis) en una retrospectiva de su obra literaria,

tanto poética como narrativa. Lás páginas que se publican

a continuación corresponden a dicho certamen literario:


HISTORIAS DEL MAR DULCE

Por Manuel Ruano

Abuelo Gonzalo había nacido en Málaga, por los años de mil ochocientos setenta y tantos. Y llegó a Nuestra Señora Santa María del Buen Ayre (como él solía decir) en 1910, justo para el centenario de la Nación. Fue seminarista, hasta que se escapó con la idea de hacerse torero y recitador de coplas. Pero su deambular lo llevó al norte de África para ejercer distintos oficios, entre ellos, el de carpintero, chofer, restaurador de cuadros, prestidigitador y escritor (según supe después) de cartas de alquiler para legionarios analfabetos.

Una vez en América, se dedicó a pulir muebles y a cultivar una profesión muy especial: la de amaestrador de pájaros. Como era de suponerse, no abandonó nunca su bohemia; pero sí, se metió en otros negocios más rentables, que, en cierto tiempo, le hicieron amasar una considerable fortuna. Porque, según tengo entendido, entró en el negocio de las curtiembres e invirtió algún dinero en eso y en comprarse su primer automóvil, un Chevrolet a bigote, con los bordes cromados, que brillaban como una moneda de plata. Además, tenía la manía de hacerme bromas cuando, repentinamente, al llegar a una esquina de nuestro paseo, me decía:

-Si el auto que dobla ahora es un cabriolé, ganas tú... Pero si es un tranvía, gano yo...-, aseguraba. Y el que venía, seguro, era un tranvía, y ganaba él. Hasta que una tarde de esas, descubrí su picardía. La maniobra estaba en el cable aéreo, que se movía mucho antes que el carromato hiciera su aparición.

Parte de nuestro acostumbrado itinerario, era llegar a una pajarería a ver los cardenales, las cotorras y los canarios más lindos del mundo. Alguna vez, salimos de allí con una pajarera en la mano, creyendo llevar un canto. O el sueño de un canto. Pero era inevitable, con el abuelo Gonzalo, el canto nos llevaba a nosotros.

Aquellos eran días de verano. Así que los trayectos al Club Social y Deportivo "Cancha Rayada" (que el abuelo fundó con otros andaluces como él), iban a ser imprevisibles. En este punto, vuelvo a mi diario: "El abuelo jugaba muy bien a los dados. Tal es así, que mientras agitaba con picardía el cubilete, canturreaba por lo bajo coplas para darse ánimo; y era ahí cuando hacía gesto de volcar su aliento sobre los dados, con la secreta esperanza de darse suerte, echándolos sobre el mármol como cristalitos en bruto, que parecían abroquelarse en su autoridad, ante los contendores. Entonces don Gonzalo, ya era el dueño de la situación”.

No sé cuándo ni en qué preciso momento alguien nombró el pirulí y la cuculí, cuando se hablaba de mujeres. Y hasta pude darme cuenta que también se guiñaban el ojo con mordacidad e irreverencia. Y en algún momento, no faltaba un zafado que probaba, dándole un codazo al que tenía al lado, la contundencia de su malicia:

-¿Y vos, pibe, que sabés del pirulí?-.

Entonces, intimidado por la pregunta, enseguida levantaba los hombros y hacía un gesto de no saber. Me sumía en una actitud inescrutable que podría confundirse, acaso, con la timidez del silencio o el silencio de la timidez, que el abuelo cómplice entendía y, enseguida, me asomaba en la idea de que mejor era ir a la biblioteca del primer piso, a ver un libro de flora y de zoología de la América Septentrional.

No sé si fue ahí, pienso, donde recogí la primera versión de la almotrana y la catarbeta, o fue pura invención mía de palabras-plantas, de palabras-pájaros; porque desde aquellos días, se quedaron fijas en mi pensamiento como reveladoras de una extraña sabiduría. Una conocedora vocación por las rarezas, se diría, que empezó a enmudecer a los bromistas y aterrorizar a la maestra en clase, ya que todos, decididamente, parecían desconocer esas cosas. Eran "conocimientos" que yo explotaba hasta el cansancio, y me daba una situación de preferencia en el colegio. Por eso inventé aquello de la almotrana y lo atribuí a las generalidades de una planta poligonácea que crecía en África, donde había estado supuestamente el abuelo cuando la legión. En cuanto a la célebre catarbeta, la cosa fue diferente; porque yo mismo la dibujé en el pizarrón como a una especie parecida a la cacatúa amazónica, prácticamente desconocida. Creando, a partir de ahí, mi primer apócrifo, con apelativos y fuentes de datos que nunca existieron; libros inconseguibles de bibliotecas ignotas que parecían salidas de la boca del abuelo. Lo aprendí a decir con tanta naturalidad, con tanta elocuencia, como contaba aquellas historias de los pasadizos del viejo Buenos Aires colonial. Tal noticia, era para los chicos, catacumbas inexpugnables, pozos de la muerte, paredes dobles, para traficar con esclavos y hacer desaparecer, como por arte de magia, a los enemigos de la colonia. ¿Qué tal?... Porque algunas de aquellas galerías, habían sido mandadas a construir por los frailes (según don Gonzalo), para comunicar la iglesia con el convento de las hermanas.

A mí me dejaban maravillado las historias del "Cancha Rayada", el club de esos inmigrantes nostalgiosos. Y por largo tiempo me deslicé por aquellos cuentos de viejos locos, con sus fabulaciones y consejas. Y algo quedó de los pirulís, las almotranas, las cuculíes y las catarbetas, como criaturas que habitaban el mundo de las cloacas y los desaguaderos.

Hay una historia clandestina de amoríos que juré no decir nunca. Y yo jamás pensé en aguarle la fiesta al que era padre de mi padre. ¡Qué diablos!

sábado, 8 de mayo de 2010

Novedad editorial

Manuel Ruano firmando ejemplares de su libro de cuentos
No son ángeles del amanecer, Ed. De los Cuatro vientos,
Buenos Aires, 2010, en la 36º Feria del Libro.


Este libro ha sido distinguido
en el Premio Eduardo Mallea,

de Novela y Cuento, del Gobierno de la Ciudad,
en el año 2004

viernes, 16 de abril de 2010

Una fotografía inédita de Arthur Rimbaud

Una extraña fotografía fue hallada recientemente por dos libreros parisinos.
La imagen está tomada entre los años 1880 y 1890 en el Hotel Universo de Aden,
en el Yemen. El autor de Les Illuminations y Une saison en enfer, está a continuación de la dama por la derecha.
Ofrecemos, también,esta ampliación de la misma foto en sepia.