LOS PERFUMES
Me perfumaré toda la piel para atraer a los amantes. Sobre mis hermosas piernas, en una jofaina de plata, derramaré nardo de Tarsos y metopión de Egipto.
Bajo mis brazos, menta crepada; en mis pestañas y en mis ojos, mejorana de Cos. Esclava, deshaz mi cabellera e imprégnala de humo de incienso.
He aquí un ungüento de las montañas de Chipre: lo haré resbalar entre mis senos. El licor de rosa que viene de Phaselis embalsamará mi nuca y mis mejillas.
Y ahora, derrama sobre mis flancos la bakkaris irresistible. Vale más, para una cortesana, conocer los perfumes de Lidia que las costumbres del Peloponeso.
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