miércoles, 4 de noviembre de 2009

En primavera con Louis Feuillade

I

INTRUSO EN EL HARÉN DE DIOS

Desde hace siglos jugamos a encontrarnos
y a desencontrarnos en un paisaje del Bosco.
En cada encuentro te declaro mi amor,
y en cada desencuentro la locura de mi amor.
Desde ahora en adelante, tendremos un encuentro definitivo,
y un desencuentro definitivo,
para que un nuevo pintor nos vista en la celebración
/ de la naturaleza y el color,

y nos desnude para siempre en su memoria.

(De Los Cantos del Gran Ensalmador, Monte Ávila Editores,
Col. Altazor,Caracas, 2005)


martes, 3 de noviembre de 2009

Vampiros y vampiresas

EL VAMPIRO DE CUMANÁ

“Toda alma es un nudo rítmico”
Stéphane Mallarmé

A Augusto Tamayo Vargas, i.m.,
que gustaba de este relato

Uno le canta a la luna o le recita a los murciélagos; pero yo no tuve más remedio que hacerme compañero eventual de un vampiro.

Esta historia es tan cierta como el agua que corre en el río Orinoco. Puede que los años transcurridos cuelen en el relato algunas imprecisiones; pero éstas, de colarse, no son voluntarias. Seguramente se explicarán por sí solas como materia del subconsciente. Baudelaire, decía:

El Vampiro

Tú, que, como una cuchillada,
Entraste en mi doliente corazón;
Que, en tromba, como un rebaño
De demonios, ornada y loca,

De mi alma humillada vienes
A hacer tu lecho y tu dominio;
-Infame a quien estoy ligado
Como el forzado a su cadena,

Como a su juego el jugador,
Como el borracho a la botella,
Como a la carroña el gusano.
-¡Oh, maldita, maldita seas!

Solicité a la veloz espada
La conquista de mi libertad
Y rogué el pérfido veneno
Que socorriera mi cobardía.

Ay, que la espada y el veneno
Desdeñosos, me han respondido:
"No eres digno de ser librado
De tu maldita esclavitud,

¡Imbécil! - de su dominio,
Si te soltaran nuestros esfuerzos,
Tus besos resucitarían
Al cadáver de tu vampiro".


Creo que este soneto de Las flores del Mal, abre un poco el cortinaje de este episodio acaecido en 1978, en ocasión de mi segunda visita al Estado Sucre, Cumaná, invitado por la Casa de la Cultura “Andrés Eloy Blanco”, para dar una conferencia sobre el poeta Oliverio Girondo. De tal manera, que, para quien conozca su obra, el sólo hecho de referencia a sus Espantapájaros, deja una sobrecarga de metempsicosis y símbolos que no son, no pueden dejar de ser, dentro del sobrecogimiento lírico que producen, un prefacio a lo que trato de narrar de este sitio de paisajes verdaderamente ardientes y costas marinas espectaculares, donde la noche traduce –intuyo- los misterios de los mitos más antiguos. Aquí, mi atrevido lector, es donde las criaturas se muerden a sí mismas, de no contar con un inspirador de historias que coloque los personajes en su sitio. A este servidor, al menos, le provocan las historias con espantos, demonios y aparecidos; aunque su sentido le aconseje estar en permanente vigilia y con los ojos bien abiertos a la realidad.

Girondo es un buen tema para un iniciado en lo invisible; pero como lector atento, aconsejo la captura de lo visible como circunstancia literaria. Si no, frecuentemos a Cazotte en El Diablo enamorado, un ocultista de Dijon del siglo XVIII que murió ejecutado bajo el filo implacable de la guillotina, el 25 de septiembre de 1792, en la Plaza del Carrousel. A él sí se deben estas palabras que son una definición esotérica: “El conocimiento de las cosas ocultas es un mar tormentoso en el que no se percibe la tierra firme”.

LA NOVIA DE DRÁCULA

Pues bien, quiero sin demora entrar en tema después de estas remembranzas introductorias, que bien valen la crónica. ¡Nunca, entiéndase bien, me hubiera imaginado tremendo espectáculo, cuando lo único que esperaba era desembarcar en el terreno de la poesía!

Debo añadir que llegué una mañana a un hotel del centro de esa ciudad (no al que yo aspiraba y que conocía de un viaje anterior), después de un vuelo relativamente corto desde Caracas. Y que una vez alojado allí, llegó una amiga de la dirección de Cultura, llamada Tulia, con una entusiasmada energía que brillaba en sus ojos y pendiente de mis impresiones y requerimientos. Tal es así que, enseguida, le hice saber de mi deseo de ser alojado en el Hotel Los Bordones, al que ya había sido destinado antes. Un hotel con salida al mar tal como me gustaba. Pero ella, Tulia, que era un encanto de mujer, me manifestó con toda su simpatía que la idea inicial era esa; aunque lamentablemente, por estar muy requerido el hotel por esos días, habían tenido que desistir del propósito.

Naturalmente, murmuré mi contrariedad. Y ella me dejó abierta una lejana posibilidad de complacer mi deseo. Sólo tenía que hacer unas consultas y más tarde me comunicaría sobre la novedad. Yo, en tanto, reforzaba mi actitud de querer estar frente al mar, lejos del ruido de la ciudad… ¡El mar, escritura secreta de los dioses!... Y le recité un verso del griego Odiseo Elytis: “Rumor de mar un beso en su arena acariciada…”

Guardo ese recuerdo y, con él, un profundo agradecimiento a la noticia que cambió aquella jornada en la tierra de José Antonio Ramos Sucre, el inolvidable hacedor de maravillas ancestrales que se suicidara en Suiza por los años treinta.

Como era de esperar, Tulia me trajo la sorprendente noticia de un posible traslado. Fue tan rápido como un rayo que cae en el infinito del horizonte: un señor empresario (después me enteré que era su prometido), me ofrecía compartir una suite en Los Bordones. Al mismo tiempo, lo que fue otra sorpresa para mí, el novelista argentino Manuel Puig, casualmente en esa parte del mundo, me ofrecía también, compartir su habitación. Pero como Puig estaba pasando por una rara virosis (una gripe que por esos días se llamaba “Travolta”), hizo que aceptara la primera oferta con toda la generosa amabilidad del todavía desconocido personaje al que yo le quedaría, eso es, definitivamente agradecido.

Sin embargo, tuve la suerte de visitar viejas casonas coloniales con sus tinglados adyacentes y murciélagos incluidos, así como gatos y perros. También conocí ancianos que leían la suerte y poetas del lugar que esperaban mi intervención como conferencista. No me hubiera extrañado ver por allí al Conde Saint Germain o a Cagliostro, invitándome a penetrar la noche y dejarme seducir por la luna serena, mansa de luminosidad como una mujer desnuda…

Por esos días escribía poemas de una fibra desconocida que irían, más tarde, a habitar algunos de mis libros.

ENCUENTRO CON EL VAMPIRO

Lo cierto es que aquel día, conocí a un personaje extraño, que entraría después en la galería personal de los más raros e insólitos que no me podía dar crédito ni credibilidad, porque su solo nombre, me remonta al enigma de Transilvania, a la película de Murnau y su Nosferatu, lo que ya es todo un acontecimiento. Y al Príncipe Drácula, aquél monarca que luchó contra el imperio otomano y, por supuesto, al personaje central del escritor irlandés Bram Stoker que lo inmortalizara en su célebre novela del siglo XIX. Stoker, estaba imbuido del espíritu romántico de la época y fue amigo del poeta inglés Rosetti. Una serie de misteriosas escenas visten de negras sombras, entre velas, castillos y sugerentes fragancias, a esas presencias perdidas en el tiempo y en las brumas de la época.

No obstante eso, repentinamente, tuve frente a mí a un señor de origen europeo (creo que polaco) de algo más de setenta y cinco años, llamado, ni más ni menos, que Drácula, Joseph Drácula, que decía ser pariente del monarca rumano. Eso me heló la sangre y congeló el alma.

Si no fuera porque Manuel Puig me situaba en la realidad, o Tulia, o Mireya (Directora de la Casa de la Cultura) no me dieran fe de ello, jamás hubiera relacionado esa presencia con la legendaria del mundo de los muertos. Las abominables escenas de las invasiones turcas, sus torturas y perversidades, que, de alguna manera, fueron desnaturalizando la imagen de un héroe nacional en un ser sediento de sangre y que los alemanes llevaron al cine con el nombre de Nosferatu. Personaje que, en realidad, es la imagen de un trashumante calvo, con dientes de rata, que atraviesa océanos e invade alcobas de mujeres solitarias al filo de la medianoche. Son imágenes, creo yo, inevitables y espeluznantes que también encarnaron actores británicos.

Pero me pregunto: ¿cómo este Drácula podía estar en un sitio como la playa de Cumaná, metamorfoseándose ahora, en un correcto empresario polaco, novio por demás de Tulia, que tan cordialmente había intercedido ante él, para que compartiera su habitación y su intimidad? ¿Cómo era posible eso? Con el agregado que él, Drácula, “se sentiría muy honrado con mi presencia”. Sí, la situación era extraña. Tan extraña que Mireya no hablaba de otra cosa. Y que el propio engripado Manuel, me confesara su sorpresa acerca del personaje a orillas de la piscina. Al mismo tiempo que se entusiasmaba con el tema de mi conferencia sobre Oliverio.

Dije unas palabras de Girondo que traían a la memoria su Espantapájaros, el que dice:

Las mujeres vampiro son menos peligrosas que las mujeres con un sexo prehensil.

Desde hace siglos, se conocen diversos medios para protegernos contra las primeras.

Se sabe, por ejemplo, que una fricción de trementina después del baño, logra en la mayoría de los casos, inmunizarnos; pues lo único que les gusta a las mujeres vampiro es el sabor marítimo de nuestra sangre, esa reminiscencia que perdura en nosotros, de la época en que fuimos tiburón o cangrejo.

La imposibilidad en que se encuentran de hundirnos su lanceta en silencio,

disminuye, por otra parte, los riesgos de un ataque imprevisto. Basta con que al

oírlas nos hagamos los muertos para que después de olfatearnos y comprobar nuestra inmovilidad, revoloteen un instante y nos dejen tranquilos.

Contra las mujeres de sexo prehensil, en cambio, casi todas las formas defensivas resultan ineficaces. Sin duda, los calzoncillos erizables y algunos otros preventivos, pueden ofrecer sus ventajas; pero la violencia de honda con que nos arrojan su sexo, rara vez nos da tiempo de utilizarlos, ya que antes de advertir su presencia, nos desbarrancan en una montaña rusa de espasmos interminables, y no tenemos más remedio que resignarnos a una inmovilidad de meses, si pretendemos recuperar los kilos que hemos perdido en un instante.

Entre las creaciones que inventa el sexualismo, las mencionadas, sin embargo, son las menos temibles. Mucho más peligrosas, sin discusión alguna, resultan las mujeres eléctricas, y esto, por un simple motivo: las mujeres eléctricas operan a distancia.

Insensiblemente, a través del tiempo y del espacio, nos van cargando como un acumulador, hasta que de pronto entramos en un contacto tan íntimo con ellas, que nos hospedan sus mismas ondulaciones y sus mismos parásitos.

Es inútil que nos aislemos como un anacoreta o como un piano. Los pantalones de amianto y los pararrayos testiculares son iguales a cero. Nuestra carne adquiere, poco a poco, propiedades de imán. Las tachuelas, los alfileres, los culos de botella que perforan nuestra epidermis, nos emparentan con esos fetiches africanos acribillados de hierros enmohecidos. Progresivamente, las descargas que ponen a prueba nuestros nervios de alta tensión, nos galvanizan desde el occipucio hasta las uñas de los pies. En todo instante se nos escapan de los poros centenares de chispas que nos obligan a vivir en pelotas. Hasta que el

día menos pensado, la mujer que nos electriza intensifica tanto sus descargas sexuales, que termina por electrocutarnos en un espasmo, lleno de

interrupciones y de cortocircuitos.

Lo que le obligaba a Puig a preguntarme, insistentemente, si sabía quién había sido la amante de Oliverio. Bestial. Aquí hay dos personajes. Y al que todavía se uniría un general retirado que bebía martinis uno detrás del otro y especulaba sobre el asunto… Hasta que de pronto, una voz en off, de la dirección del hotel, interrumpía el diálogo que teníamos bajo una sombrilla varios interlocutores y que llamaba al señor Joseph Drácula, para que se acercara a la mesa de entradas por un requerimiento telefónico. Como obedeciendo al rodaje de una película en la que los protagonistas éramos nosotros mismos.

No sé si el tema tuvo algo que ver, con el tiempo, con el argumento de la novela “El beso de la mujer araña”, o si aquel acontecimiento inspiró a Manuel hacia lo fantasmal. Lo único que sé, es que por aquellos días él realizaba un taller literario en Cumaná, y que el pobre soportaba una gripe llamada “Travolta”. En tanto que nuestro interlocutor, Drácula, decía “primitivo” cada vez que alguien mencionaba algo de un cuadro o de una escultura. Recuerdo que Manuel se paseaba con un impermeable a lo largo de la piscina del hotel y de a ratos se aparecía diciéndome si sabía quién era la amante de Oliverio Girondo. En tanto que Drácula, decía que su tía había sido la amante de un Papa, lo que no deslucía como algo apasionante a mis oídos.

CENA SIN CANDELABROS

A todo esto, los organizadores de mi conferencia me invitaban, una vez concluida la misma, a una cena con abundante vino. Por aquel tiempo yo razonaba en torno al mito y su enigma. Y sacaba mis conclusiones sobre el “personaje que acababa de conocer”, que seguía los parámetros de un enamorador de funcionarias de arte como Tulia. Por eso me intrigaba su presencia y, además, porque como en el personaje de Nosferatu, debía yo dormir en su habitación aquella noche.

Un poema del modernista Efrén Rebolledo, El Vampiro, dice:

Ruedan tus rizos lóbregos y gruesos

por tus cándidas formas como un río,

y esparzo en su raudal crespo y sombrío

las rosas encendidas de mis besos.

En tanto que deshojo los espesos

anillos, siento el roce leve y frío

de tu mano y un largo calosfrío

me recorre y penetra hasta los huesos.

Tus pupilas caóticas y hurañas

destellan cuando escuchas el suspiro

que sale desgarrando mis entrañas.

Y mientras yo agonizo, sedienta,

finges un negro y pertinaz vampiro

que de mi ardiente sangre se alimenta.

El tema de sobremesa, en definitiva, era previsible: a una velada encantadora, le seguía la preocupación de mis anfitriones acerca de mi experiencia con el ser de las tinieblas al que, inconscientemente, ya empezaba a temer por mi seguridad nocturna. Yo no conocía de ajos ni de crucifijos (ya que soy pagano por naturaleza) y menos todavía de estacas o balas de plata que debían acertar en el corazón del personaje. La piedra de toque del asunto estaba en mi capacidad de soslayar cualquier manifestación de la criatura. En una palabra, no sabía cómo enfrentar un acercamiento de ese tipo. Y más allá de las bromas de mis contertulios. Me enfundé en un criterio empirista que seguramente habría de expirar al amanecer y desintegrarse como un fantasma al día siguiente, cuando el sol estuviera en lo alto. ¿Me refugiaría entonces en Tristán Corbière? ¿Llamaría a la Condesa Sangrienta Erzébet Báthory? ¿Invocaría a la pluma de Bram Stoker? No. Porque inesperadamente, Manuel me sorprende con un nombre acerca de la amante de Oliverio:

-Gloria Alcorta…- me dice pícaramente.

Yo creo que el poema de Girondo tiene efectos cardiovasculares de sístole y diástole lírica. No es común en poetas de su generación ese juego de espejismos verbales que consiguen dar mercurios cromos y otros resplandores conceptuales.

¿Cómo puede uno atenerse a sus fantasmas mentales en un momento así? Como así también aparece su insomne Interlunio, Caligrama, En la masmédula, Veinte poemas para ser leídos en el tranvía; y por añadidura, esa historia con Gloria Alcorta que Manuel se moría por relatarme junto a la piscina del hotel, así como un resumen completo de su instancia amorosa por la que fuera expulsado de México, su departamento en Nueva York y otras confidencias personales que se sucedieron después de la salida de Argentina, durante la dictadura militar, debido a su libro The Buenos Aires affair.


CON EL PERSONAJE

Tiene el cabello muy blanco y las cejas pobladas. Sus ojos son autoritarios pero controlados de un antiguo resplandor. Dice tener 75 años y me relata acerca de una tía suya que fue amante del pontífice de la iglesia católica (¿se entiende?).

Le oí decir al anciano que no hay poder temporal, ni verdad de otras dimensiones que fueran superior a la naturaleza sensual, es decir, a esa proximidad de los cuerpos. Ahí, sí, resplandece su monóculo como un cristal misterioso, que por infinita vez, acude a reforzar sus palabras. A mí me estremece el calcular sus posibilidades. Por deseos que tenga en ahondar en el tema, sus deducciones serán siempre ácidas, cortantes, concluyentes. Para sus conclusiones, como ya dije, todo es vulgar y primitivo. Primitivos los cuadros que se exhiben en el hotel y los comentarios al respecto.

La noche es suave, intensa, de luna llena.

A pesar de todo, duermo con el corazón tranquilo en aquella habitación, con Drácula a mi izquierda. Una luz amarillenta ilumina un ángulo de la entrada de la habitación.

Me despertó el sonido del teléfono. Era una de las asistentes que me invitaba para el desayuno. La habitación, ahora, estaba vacía. Contrariamente a la noche anterior me sentía agotado, sin reflejos, apenas capaz de mover la cabeza hacia el espejo. Mi imagen era atroz. La jaqueca era intensa y sólo me provocaba dormir, dormir, dormir. Pero ella, con cierta actitud pícara, se río del otro lado del auricular y me respondió con un dejo de sorna:

- ¡No todos los días se duerme con el Conde Drácula!

Horas más tarde estoy frente al personaje. Analizo su rostro detenidamente. Un raro resplandor aparece en sus ojos. Pero unas palabras, al parecer inocentes, me resolvieron salir de inmediato de Cumaná, cuando una de las camareras, que parecía sonámbula, tomó su mano con desusada confianza y me miró de soslayo, para finalmente exclamar:

- ¡Está noche será de luna llena! ¿Verdad, conde?...



lunes, 2 de noviembre de 2009

lunes, 5 de octubre de 2009

Leyendo a Cavafis


UN ANCIANO

Solo, al fondo del ruidoso café,
está sentado un anciano con un periódico enfrente,
piensa en la miserable fatalidad que es la vejez,
y cuán poco gozó los años
cuando era fuerte, ingenioso y bello.
Sabe que envejeció, lo ve, lo palpa;
y sin embargo ayer era aún joven.
El tiempo pasó tan rápido, tan rápido...
piensa cómo lo engañó su discreción,
cómo creyó tan torpemente el mito que dice:
"Mañana tendrás mucho tiempo"

Recuerda impulsos contenidos, gozos sacrificados,
todas las oportunidades perdidas
que ahora se burlan de su necia prudencia.
Y de tanto pensar y evocar el anciano se duerme,
la cabeza en la mano, sobre la mesa del café.






TROYANOS

Son nuestros esfuerzos desafortunados.
Son nuestras tentativas como las de los troyanos.
Apenas nos levantamos un poco, apenas tenemos éxito,
empezamos a tomar valor y esperanzas,
pero siempre sucede algo que nos detiene.
Aquiles desde la trinchera emerge ante nosotros
y con sus gritos nos acobarda.
Nuestros esfuerzos parecen de troyanos.
Actuamos con decisión y audacia;
cambiamos el rumbo del destino,
y a la batalla vamos dispuestos;
mas cuando la crisis se presenta,
audacia y decisión nos abandonan,
el alma se nos turba y paraliza;
buscamos el refugio en las murallas,
y vemos, en la huida, nuestra salvación.
Sin embargo, nuestra derrota es cierta.
Arriba, en las murallas, los cantos han empezado;
nuestros propios dioses, Memoria y Sentimiento, lloran.
Hécuba y Príamo lloran amargamente por nosotros.


RECUERDA, CUERPO

Recuerda, cuerpo, cuántos te amaron;
no solo las camas que tuviste,
sino también los deseos que brillaron abiertamente

en los ojos que te vieron;
las voces temblorosas, que algún obstáculo frustró.
Ahora que todos han pasado,

parece como si en realidad te hubieran
entregado a esos deseos.

Cómo deslumbraban.
Recuerda los ojos que te vieron,

las voces que temblaron por ti.
Recuerda, cuerpo.


SI ME HUBIERAS AMADO

Si el rayo del amor
entibiara la oscuridad
del dolor de mi alma

su primer respiro
una feliz rapsodia entonaría.
No podía, ni en voz baja,
saber lo que en verdad significa:

vivir sin ti
es un dolor insoportable.
Si me hubieras amado...
mas todo son falsas esperanzas.

Si me hubieras amado, mis lágrimas
verían su fin

y de este callado sufrimiento
la inquietud se calmaría
ante la belleza de tu rostro.

/ En esta divina visión que
/ te rodea
/ las rosas adornarán

/ tu vida.
Si me hubieras amado...
mas todo es una esperanza vana.


ME RECOSTÉ Y ME ABANDONÉ EN SUS CAMAS

Cuando llegué a esa casa de placer;
no permanecí en los primeros cuartos
donde se celebran
con decoro, las formas aceptables
del amor.

Fui a la habitación secreta
y en su cama me recosté y abandoné.

Fui a aquella habitación secreta.

Que daba vergüenza nombrar;
mas no a mí, porque, si así fuera,
¿qué clase de poeta, qué clase

de artista sería?
Mejor fuera un asceta. Esos lugares

están más en la línea
de mi poesía, mucho más
que buscar placer en las habitaciones
de los placeres comunes.



SIMEÓN

Los conozco, conozco sus nuevos poemas,
entusiasman a las gentes de Beirut.
Otro día lo estudiaré
hoy no puedo. Estoy molesto.


Ciertamente sabe más de griego que de libanés.

¿Pero, mejor poeta que Meleagro?
No lo creo.


Pero Mebe, qué libanés, qué libros,
qué trivialidad,
Mebe, ayer nos encontramos (sucedió

por accidente) bajo la columna de Simeón.


Me mezclé con los cristianos
que rezaban y adoraban en silencio
se postraban, mas no siendo cristiano
no compartí su paz espiritual;
temblé entre ellos y sufrí

me conmoví, profundamente alterado.


Por favor no sonrías, piénsalo,

invierno, verano, noche y día por treinta y cinco años
ha vivido y sufrido sobre esa columna
antes de que nosotros naciéramos
(yo tengo veintinueve años, tú eres más joven).

Imagina,
Simeón se subió a su columna
y ahí ha permanecido de cara a Dios.

No tengo cabeza para trabajar hoy

pero Mebe, creo que es mejor
que repitas esto:
Digan lo que digan los sofistas
yo reconozco a Lamón
como el mejor poeta de Siria.


SOL DE LA TARDE

Este cuarto -lo conozco tan bien-
ahora se renta, como los demás, para negocios.
Todo el edificio se ha convertido en oficinas
para agentes, comerciantes y compañías.


Este cuarto -cómo lo recuerdo-.
Cerca de la puerta, aquí, estaba el sofá;
un tapete turco frente a él.
Junto, la alacena con dos floreros amarillos.
A la derecha, no, enfrente, un ropero con un espejo.
Al centro, la mesa donde él escribía
y las tres sillas austríacas.
Al lado de la ventana,

la cama donde tantas veces hicimos el amor.
Deben de estar por ahí esos vejestorios.

Junto a la ventana, la cama.
El sol de la tarde la ilumina hasta la mitad.
Una tarde, a las cuatro, nos separamos...
sería por una semana solamente...
esa semana fue para siempre.


FUI

No me detuve, me entregué por completo y fui.
Fui a los placeres irreales,
forjados a medias por mi mente.
Estuve dentro de la iluminada noche.
Bebí vinos fuertes
en la forma en que los hedonistas beben.


Traducción de Cayetano Cantú

(Poemas tomados de la Obra Poética Completa,
de Constantino Cavafis, editados
por la Pontificia Universidad Católica del Perú,
en su Colección El manantial oculto, dirigida por el poeta
Ricardo Silva-Santisteban, enero del 2003)

viernes, 2 de octubre de 2009

Poema

EN AQUELLA ANTIGUA TEMPESTAD DE TURNER


En verdad, yo venía siempre relampagueante como un sol;
y cada jueves moría por costumbre, por cuidar la alegría
/ de mis ojos,
olvidado en la bodega de un viejo galeón hundido en las
/ Antillas.
Nunca en la Costa de Marfil, ni en las vivas aguas corales
/ de la Polinesia.
He muerto muchas veces, bien lo sé, para bucear en aquellas
/ profundidades.
Y quedaba con incrustaciones de antiguos cristales de
/ Estambul,
en el polvo azul de un nácar misterioso.
Y así permanecía como una formidable estatua marina...

También tenía por costumbre revivir en los naufragios, las
/ tempestades de Turner.
Solía desentrañar al ángel de vidrio de Cocteau, antes de
/ entrar en el olvido;
y esculpir viejas lápidas antes de la resurrección, imitando
/ la ferocidad del demonio.
En verdad, renazco cada martes como el cielo manda.
Nunca en el Valle Perdido ni el Turquestán de los
/ malvados.
Jamás condenado al basalto gris o a la desolación.
Mis contentamientos eran muy humildes. Me gustaba el
/ sonido de los peces,
y la piedra ambarina que acumula recuerdos y más recuerdos,
/ como un dios mitológico.

Me hundía contigo, sin duda, reina de mis desventuras, en las
/ encrespadas aguas de la memoria.
Con esa extraña manía y ese cruel sentido del humor.


(De Mirada de Brueghel, F.C.E., México, 1990)

jueves, 3 de septiembre de 2009

Ezra Pound, visionario...


Ezra Pound es un ejemplo de dignidad intelectual, por los elementos aportados en el conocimiento integral de la poesía, tanto de la lírica como de la épica.

Su escritura es, desde ya, de una actitud crítica poco común en la poesía moderna,donde incorpora elementos de la poesía antigua inherentes a su quintaesencia.

A los doce años ingresó a Cheltenham, una escuela militar donde estudió griego y latín.

Luego ingresó a la Universidad de Pennsylvania para aprender otras lenguas, y a partir de 1906 se estableció en Europa, principalmente en Italia e Inglaterra, desde donde promovió dos grandes movimientos de vanguardia: el imaginismo y el vorticismo.

A finales de la segunda guerra mundial fue acusado de alta traición y detenido por los aliados en Italia, y en 1946, tras ser declarado paranoico, fue internado en un sanatorio mental en Washington.

De su obra poética merecen destacarse "Personae", etcétera, y una recopilación de poemas breves, "Cathay","Los Cantos Pisanos", considerada como una de las epopeyas en lengua inglesa más importantes del siglo XX, a la que dedicó cuarenta y cinco años de su vida.

Como crítico contribuyó a la renovación de la poesía y apoyó entre otros, a Tomas S. Eliot, James Joyce y William Butler Yeats.

Una vez, dijo: "No escribas poemas con el corazón/ ¿A quién le importa tu corazón?"

Murió en Venecia a los ochenta y siete años.





martes, 1 de septiembre de 2009

Celebraciones


"POUNDEMONIUM"


Mas basta ya, y sigamos adelante.
Dante Alighieri



En aquel cadáver hubo una vez una mirada intranquilizadora,

y en aquel otro, un ronquido feroz bajo la luz de mercurio;

pero en la mirada de la multitud no está el moribundo.

Tampoco el doliente.

Ni hay paciencia que valga para soportar la historia.

Ni siquiera un poco de sentimiento para consolar su angustia.

Por usura, mantienen todavía en alto su radiografìa,

en la que deambulan los fantasmas del miedo

y el líquido turbio de la desesperación.

Algo me dice que ni los huesos lo protegerán del olvido.



Ese cadáver nada entiende de Propercio,

ni de los "pétalos de una rama oscura"...

Razón tuvo el loco de los Cantos.



Y tú, ¿de qué te ríes desgraciado?

¡Si también serás molido por la rueda de la incredulidad!



(De Mirada de Brueghel, de Manuel Ruano, F.C.E., México, 1990)


El Trayecto de lo imaginado

Ezra Pound:
APUNTES SOBRE UNA ZONA POÉTICA
Así como Allen Ginsberg confiesa haber utilizado en algún momento Los Cantos Pisanos como una guía para Venecia ("y en la pira bautismal a la derecha todas las Cúpulas doradas de San Marcos"), el conjunto delos Cantos, parece no exagerar el criterio de que pueden servir de orientación para este largo y complejísimo camino del siglo XX. El espectro que presenta esta zona de ilusión e irrealidad tiene en su atmósfera, aspecto en alguna forma similar a la Divina Comedia, cosmovisión dramática y cuestionativa del medioevo, a la que el Dante coloca la piedra fundamental del momento histórico alucinante de una inmensa catedralgótica de perfección y gusto inigualable. Original simetría a la que obedece una cultura que en él, aparece en momentos como "una selva oscura" en mitad de su vida y que ante la decisión del sendero a escoger, acude al maestro Virgilio con el que inicia un peregrinaje por el Infierno.Lugar en el que Pound, establece nuevo contacto en sus Cantos XIV y XV, en una singular búsqueda al que un delirioi cubre los ojos y hunde el cuerpo, pero despierta el alma: "Y delante, la boca del infierno; seca llanura/ y dos montañas; / Sobre una montaña, una forma que corría, / y otra/ En el recodo de la colina; en duroacero / El camino como el hilo de un lento tornillo,/ El ángulo casi imperceptible, / de modo que el circuito parecía apenas subir..." Al paso que descubre prontoese panorama brutal y enloquecedor, a quienes como el propio florentino, infrigieron esa zona sumergida y deslumbrante. Ve allí a Blake, Sordello, San Agustín, Cardinal, y dice: "Y me bañé en el ácido para liberarme / de las garrapatas del infierno..." El mundo entero parece como una enfermedad de la que hay que liberarse. Las palabras mismas están enfermas, se hunden en un mal al que debe purgar para encontrar salida. Interpretar el mundo en una lectura donde se exhuman literaturas antiguas y culturas distantes.Nomenclaturas griegas e ideogramas chinos, combinaciones extrañas y difíciles; pero que se articulan en una poesía experimental a un tiempo y eminentemente crítica y vascular de una época. Es decir, un siglo corroído por las guerras y los males económicos. Inventario de ese proceso del deterioro del hombre, es el empeño de su poética:

Luego aire ligero,bajo los árboles jóvenes,
el lago rayado de azul bajo el éter,
un oasis, las piedras, el campo en calma,
la hierba tranquila,
y más alládel árbol de la rama

los grises pilares de la piedra...

Boca abajo en aquella hierba, dormido;
et j´entendis des voix...

muro... Estrasburgo
Gallifet mandaba una triple carga... Prusianos
y decía
que era por el honos del ejército
Y le llamaron espadachín...


En una extensa alusión a la guerra, sus versos refieren aspectos históricos que van desde 1870 a 1914. Dice, en francés:

Y palabra, sabéis,
todos nerviosos. No,
Hay un límite; los animales,los animales no están
Hechos para eso. Un caballo es poca cosa.

Los hombres de 34 años a cuatro patas
que gritaban "mamá". Pero los mozallones,
Al final, allá en Verdún,no había más de esos tíos
gordos
y veían clarísimo.

Qué vale todo eso, los generales, el teniente,
se pesan con un centígramo,
no hay más que madera,
Nuestro capitán, un tío de lo más cerrado, de lo

más cerrado que hay
como viejo politécnico,pero firme,
La cabeza firme. Allí, sabéis
Todo, todo funciona, y los ladrones, todos los vicios,

Pero los rapaces, había tres en nuestra compañía, todos muertos.
Salían a registrar un cadáver, por nada
habrían salido por nada más que eso.

Y los alemanes, todo lo que queráis
militarismo, et caetera, et caetera.
Todo eso, pero PERE,

el francés si no como,no pelea.
Pero esos pobres tíos, al final atacaban para comer,
sin órdenes,los bestias fieras, y se hacen

Prisioneros; lo que hablaban francésdecían:
"Poo quah? Ma foi on attaquait por manger".
Es el cuerpo graso, el cuerpo graso
sus trenes marchaban a tres quilómetros por hora,
Y todo eso gritaba, y rechinaba, y se oía a cinco
quilómetros.
(Eso que acaba la guerra).

Lista de los muertos: 5.000.000...


La miseria humana despierta en Pound un interés especial. Todo destino desplñiega su náusea e irrita en una magnitud desconocida. Allí se combinan las viejas baladas provenzales y el haiku oriental. Maestro del pastiche, sabe mimetizarse en estilos y voces. La resurrección pre Rafaelista de Dante , que lo influyera de manera determinante, y sus limitaciones de Propercio (" Los extenuadores de Apolo continuarán como sabemos, sus generalidades Marcianas,/ Nosotros, hemos cuidado nuestros borradores./ Tras los caballos ornados de flores viene un advenedizo carro de guerra; / Entre racimos de jóvenes amores una joven Musa / asciende conmigo al éter./ Y no hay camino real hacia las Musas" -De Homenage to Sextus Propertius-.) Espíritu de renuevo de una época de oro a la que Pound exalta. Los Cantos obedecen a esa temática que seguirán, también, a un enceguecimiento del mundo. El poeta anuncia su salida del infierno a partir del Canto XVII y su espectáculo es otro:

Para que las vides estallen en mis dedos
y las abejas cargadas de polen
se muevan pesadamente entre los pámpanos tiernos:
chirr-chirr-chirr-rikk- un murmullo,
y los pájaros adormilados en las ramas.
ZAGREUS! IO ZAGREUS!
Con la primera claridad del cielo
y las ciudades asentadas en sus colinas,
y la diosa de hermosas rodillas
yendo hacia ellas, con los robledales a sus espaldas,
la verde ladera, con blancos lebreles
alrededor de ella; y desde allí descendiendo hacia la calera,
hasta el anochecer,
agua lisa ante mí,
y los árboles creciendo en el agua,
troncos de mármol surgidos de la quietud,
y más allá de los palazzi,
en la quietud,
la luz, ahora,pero no luz solar.

Momento donde el dilema de Pound, irá plasmándose en los Cantos sucesivos en el sentido de encuentro del mundoi como un renacimiento. El interrogante persiste e irá a encontrar en el Canto XLV el mal que prostituye a la humanidad: la usura. Ese será el eje de su obra:

Con usura no construye el hombre
su casa de sólida piedra,
cada bloque bien cortado
y firme en su lugar...

Duccio no surgió de la usura
ni Piero de la Francesca; Zuam
Bellini no fue hijo dela usura,
que tampoco inspiró al pintor de
"La Calumnia".
No nació de la usura
Angélico...
Trajeron prostitutas al Eleusis
cadáveres sentaron al banquete
por mandato de usura.

El primer paso de su teoría es cierta: la usura representa, en buena medida, el caos económico; pero el desarrollo de su planteo cae en lo absurdo. El capitalismo representado por la usura, es el mal mayor; pero la consecuencia utópica en la que cae Pound, equivale, en definitiva, a un enquistamiento de la enfermedad que combate. El apoyo moral que da al fascismo en un modelo dado. Michel Butor, dice: "Indudablemente hay en esta tesis una gran verdad, que aparece inmediatamente en cuanto se da a la palabra usura su equivalente moderno, el capitalismo; por desdicha la reflexión de Pound no pasa de ahí y sus teorías económicas son más bien irrisorias.Lo admirable es que haya logrado percibir poéticamente el fenómeno de la perversión de la economía. Para él la usura, ese animal de cien pies, es un poder maléfico y solapado, una hechicera terrible, ni más ni menos que la necedad en La Dunciada de Pope." Pero si ese tumor económico es tan poderoso y es la raíz de toda la civilización occidental, ¿cómo percibe Pound la salida de esa maldición que tanto señala, también, en varios de sus ensayos? Acude al ejemplo de China en su historia (Cantos LII y LXI), donde las enseñanzas de Confucio adquieren un tópico relevante que, según Ezra Pound, no llegó a contaminar la economía hasta que el comercio europeo entra de lleno hace dos siglos.Ese motivo pervierte a esa otra parte del mundo y pasa a incorporarse al drama moderno: El infierno presente. Es a partir del Canto XLVII, donde su voz busca salir de ese lugar:

La luz ha entrado en la cueva. Io! Io!
La luz ha bajado a la cueva.
¡Esplendor sobre esplendor!
Por la punta ha penetrado en estas colinas:
Y así la hierba brota de mi cuerpo,
y así oigolas raíces hablar entre sí,

El aire es nuevo sobre mi hoja,
Las ramas ahorquilladas tiemblan con el viento...

Pero la gran cantidad de máscaras que Pound adopta a lolargo de su obra literaria, como lo fueron largos y pacientes estudios de Homero, los poetas provenzales, la poesía china, entre otras, sin duda lo harán abarcar una temática demoníaca que a la vez que lo hace difícil y universal, lo rescatan como profundamente americano. Tal vez el veía en la usura el mal propio delos Estados Unidos. Eso también lo lanza a su propia cara en un ensayo, Patria Mía, y lo va a mantener hasta el cansancio.Quizás, y ante el estallido dela Segunda Guerra Mundial, no va a desperdiciar la oportunidad de despotricar contra la economía estadounidense desde Radio Roma. Y como era previsible, cuando finaliza la contienda, es encarcelado, remitido a su país y juzgado por traición a la patria. Hecho que podría haberlecostado la muerte; pero al que se le sentencia por paranoia y se le obliga a recluir en un asilo delocos. El fracaso de la guerra para Italia, derrumba las aspiraciones de Pound y al caer prisionero en el campo de concentración de Pisa, esa abrumadora catástrofe, inspira los Pisan Cantos. Especie de ensoñación en la que el poeta advierte la caída: "La enorme tragedia delsueño en los encorvados / hombros del labriego / ¡Manes! Manes fue curtido y rellenado depaja / así Ben y la Clara a Milano / por los talones de Milán..."

El agudo juicio de su obra, tanto ensayística como poética, -lo colocan hoy entre los más directos y objetivos observadores literarios y artísticos de lo que va del siglo; aunque este razonamiento encuentre sus detractores. Solamente un poeta comoT.S.Eliot,habría de conformar con él un binomio que enriquecería y revalorizaría la poesía anglosajona de nuestro tiempo. Fue Eliot el que dijo palabras como éstas: "En primer término y por encima de todo, Pound ha sido un pedagogo y un propagandista.Siempre se ha sentido impulsado, no solamente a investigar por sus propios medios cómo debe escribirse en verso, sino también a trasmitir a los demás el resultado de sus descubrimientos, no con el único propósito de que sus conclusiones fueran bien aprovechadas, sino también para que fueran llevadas a la pràctica." Y más adelante agrega: "Es preciso leer lapoesía dePound para comprender su crítica y leer su crítica para poder apreciar su poesía".



En el Canto LXXXI, la poesía de Pound cobra una intensidad conceptual significativa. Es el consubstanciamiento de una ética. El poema despliega una elipsis interesante. Allí, dirá con grandeza:

Lo que bien amas permanece,
el resto es escoria,
Lo que bien amas no te será arrebatado,
Lo que bien amas es tu verdadera herencia.
¿De quién es el mundo, es mío, de ellos,
o no es de nadie?

Primero llego la vista, luego el palpable
Elíseo, aunque estuviera en las cámaras del infierno;
Lo que bien amas es tu verdadera herencia.

La hormiga es un centauro en su mundo dragón.

Depón tu vanidad, no es el hombre
Quien inventó el coraje, o inventó el orden, o inventó la gracia,
Depón tu vanidad, te digo, depónla, te digo.
Aprende del verde mundo cuál puede ser tu lugar
En la graduada invencióno en lapura artesanía,
Depón tu vanidad,
¡Paquín, depónla!

El casco verde ha superado tu elegancia.

"Domínate, así otros te sostendrán".
Depón tu vanidad,
Eres un perro apaleado bajo un sol caprichoso,
Mitad negra, mitad blanca,
Ni siquiera sabes distinguir el ala de la cola,

Depón tu vanidad,
Qué mezquinos son tus odios
Nutridos de falsedad,
Depón tu vanidad,
Precoz para destruir, avara de caridad,
Depón tu vanidad,
Depónla, te digo.
Pero haber hecho en vez de no haber hecho

eso no es vanidad,
Haber golpeado, discretamente,
Para que algún Blunt abriera,
Haber recogido el aire una tradición viva
o de algún bello ojo antiguo la llama inconquistada,
Eso no es vanidad.
Aquí el error está solamente en lo no hecho,
en la timidez que vaciló.


Así como su obra más importante se concentra en los Cantos, estála poesía publicada fuera del lapso comprendido entre 1925 y 1948. Sus otros libros, son: A Lune Spento, Personae, Exualtations, Ripostes, Cathay, Lustra, Quia Pauper, Amavi y Hugh Selwyn Mauberley.Esa característica cuestionadora que imprimía a su poética, dota innegablemente de una nueva técnica y sensibilñidad al verso de habla inglesa. En 1918, escribe para Poetry un ensayo sobre aspectos de poetizar. Para señalar el valor delritmo y la rima, dice: "Que el aprendiz se llene la cabeza con las mejores cadencias que pueda descubrir, preferiblemente en un idioma extranjero, para que elsignificado delas palabras tenga menos posibilidades de distraer su atención delmovimiento del verso; por ejemplo, cantares sajones, cantos populares de la islas hébridas, el verso de Dante y la lírica de Shakespeare -con tal que pueda disociar el vocabulario dela cadencia. Que diseccione friamente los versos líricos de Goethe en los valores sonoros que los constituyen, sílabas largas y cortas, acentuadas y sin acentuar, vocales y consonantes". Ese constante estudio sobre la anatomía y la función del verso,establecería el centro mismo de su producción. He aquí, pues, el elemento clave que lo obsesiona. Sin duda, se manifestarán variadas versiones revisionistas sobre su poesía; pero no podemos descartar que en él la sensibilidad está corregida por la inteligencia por la sensibilidad. Esos elementos juegan de una manera precisa y sistemática en la creación. En Ezra Pound se encuentran reunidos dos elementos: la tragedia y la genialidad, sin términos medios. Del que aun no divisamos el Purgatorio donde aclarar nuestras dudas.


(Suplemento Cultural de Últimas Noticias, Caracas, 21 de enero de 1978)