jueves, 12 de mayo de 2016

domingo, 8 de mayo de 2016

Antiguos emblemas de apellido



viernes, 6 de mayo de 2016

Desde el Perú



RUANO, POESÍA DEL GRAN BUENOS AIRES




Los trenes a la hora del crepúsculo son pensamientos que viajan. Cuando llegan a una estación se abre siempre una puerta para el amor y una salida para el malamor. Por eso los amantes que se ocultan de la multitud prefieren las terminales de la noche hasta el amanecer”. M.R.

Por WINSTON ORRILLO

En este epígrafe se hallan, en definitiva, algunos de los temas, y, diría yo, el leitmotiv, de la gran poesía de Manuel Ruano (Buenos Aires, 1943), voz preclara de un país eminentemente poético, como la patria de Cortázar.

Su nuevo libro, el que reseñamos, se llama Celebraciones del vigía, y ha sido publicado por editorial Dunken, en el 2015.Pero, antes, había lanzado, ocho poemarios, aparte de los volúmenes dedicados al estudio paradigmático de voces como la de la inmensa Olga Orozco, quien, en 1996, le escribiera: “Tú eres un poeta errante como una nube viajera. Tu lenguaje es tan personal que me cuesta clasificarlo, como al de otros poetas”.

En el presente texto aletean la sensación del tiempo, de su fluencia irreversible –representada por la aparición volandera de los trenes – junto con la cual se halla una presencia-ausencia de/en la temática de nuestro vate: el amor, la separación de los amantes, su irreversible condición clandestina, su acabamiento irreversible.

En esto los amantes más clandestinos se miran provocadoramente desde una ventanilla inesperada como ahora te miro yo a ti…Y es por eso mismo que las despedidas siempre son tristes y tocan un lugar ignoto del corazón, acaso, decididamente más hondo que la propia piel. De allí que cada punto de llegada es en definitiva una partida sin regreso para llegar a la mujer soñada, como una locomotora rugiente en el mapa tenebroso de la desolación…Consecuentemente, cada punto de llegada me convoca a ti. Y por mis ojos viaja siempre el tren de la memoria y de la angustia como una lluvia tenaz y complicada. De la misma manera que los puentes por donde atraviesa esa visión sonambúlica de las tardes, también reinventa toda aparición luminosa de ti como un paisaje amado y terrible”.

He aquí, de cuerpo entero, al poeta que conocimos y admiramos desde hace varios quinquenios, incluso cuando vivió entre nosotros, pero no solo con/para una estancia de viajero anodino, sino dedicado a trabajar en una antología de la Nueva Poesía Latinoamericana y estudiar a nuestro cholo Vallejo, del que publicara Cartas del destierro y otras orfandades, que obtuvo un galardón literario en el Premio Nacional de Venezuela, en 2006.

Entre los volúmenes de poesía de Manuel, destacan Los gestos interiores y Según las reglas, publicados por la mítica editorial Losada, de Buenos Aires (donde, me excuso, asimismo apareciera mi Orden del día, 1968); otros poemarios suyos, editados en Caracas: Son esas piedras vivientes; en Quito, Yo creía en el adivinador orfebre; Mirada de Breughel, en tanto, apareció en México, mientras Hypnos y Los cantos del gran ensamblador, en Lima y Caracas, respectivamente.

En cuanto a galardones, uno de sus más importantes fue el Premio Nosside, de Calabria, Italia; y por sus méritos innegables como lirida y difusor de la poesía, fue designado Embajador de la Palabra, por el Museo de la Palabra de Toledo, España. En 1992, había fundado, Manuel, entre nosotros, la revista Quevedo; y en cuanto a prosa lanzó, hace poco, No son ángeles del amanecer.

Una de las más altas voces de la poesía en la patria de Cervantes, la de Justo Jorge Padrón, ha escrito sobre Manuel Ruano, y yo suscribo plenamente su apología:

"Tus páginas alcanzan esa sorprendente naturalidad del surrealismo, no solo en la fascinación ante lo maravilloso, sino también en la búsqueda del magnetismo pasional del instante, tanto en su manera de amar como en el enaltecimiento de su propia inspiración…En ocasiones posee un punto de alucinación, de silencio, de profecía, que conoce muy bien la soledad del ser humano, convirtiendo la pregunta en destino y el destino en una pregunta que nos enseña a interrogar. Por eso reverencio el sentido de tu don poético que en su ubicuidad sostiene a la poesía y a la narración, alzándolas en tus brazos como a la mujer invicta, nunca en un tiempo lineal, aunque lo parezca…¡Qué placer leerte y releerte! Es un oasis, un nuevo edén que nos redime del aburrido letargo en el que comienza la senectud. Te felicito con mis mejores palabras y con este grandísimo afecto que te tengo en mi siempre viva admiración”.

Palabras de un gran poeta de ultramar a otro grande, de Nuestra América, entre las cuales, tímida, vacilante, se aupa mi similar parecer.

La Calera, Lima, abril 6 de 2016



miércoles, 4 de mayo de 2016

Firma de ejemplares en la Feria del Libro
en Buenos Aires




martes, 5 de abril de 2016

miércoles, 30 de marzo de 2016

Durante una emisión de Radio Biblioteca del Congreso,
 dirigida por la periodista
Claudia Ainchil en febrero del 2016

miércoles, 2 de marzo de 2016

Portada del libro 


jueves, 18 de febrero de 2016

De Celebraciones del vigía



LOS FAROS

Luciérnagas instantáneas de los mares,
peristilos del cielo en las tormentas,
que son testigo directo de Dios cuando la furia arrastra 
       los navíos.
Los faros son un ojo único en la tiniebla y la borrasca.
Sus historias son escritas en las profundidades
por sirenas de esas aguas tan ligeras.
La borrasca de Turner, son su guía irrefrenable.
Son como tú, deidad, que reinas en las olas más temibles.
En la ensoñación de un náufrago viviente que te adora.
Los faros son vigías de Nereidas vivas.

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Celebraciones del vigía, Editorial Dunken, 2015